La velocidad con que podemos acceder a la información de nuestros discos duros depende de varios factores. Es evidente que las características físicas del disco pueden hacerlo más o menos rápido. Para empezar, la velocidad con que giran los platos del disco es probablemente la cualidad más determinante. Si vas a comprar un disco ahora, busca que sus rpm (revoluciones por minuto) sean lo más altas posibles. Por otro lado existen los factores de protocolo y DMA que son, junto con la anterior, las características que terminan diferenciando a un disco rápido de uno lento. Ello justifica muchas veces las grandes diferencias de precios. A veces los chollos no son tan chollos.
En todos los ordenadores se establecen canales de acceso directo a memoria para los periféricos como el disco duro. De esta manera, se libera tiempo de procesador y se gana velocidad de acceso, al ser más directo. Los DMA (Direct Memory Access) son precisamente estos canales de acceso a memoria y son otra de las características que tienes que tener en cuenta cuando compres los discos duros. Según el tipo de DMA que usen, pueden ser mucho más rápidos en su rendimiento. Actualmente, los que mejor rendimiento obtienen son los UDMA 133, que consiguen llegar hasta los 133 megas por segundo. Originalmente, los ahora más lentos fueron los DMA 0, que aportaban poco más de 8 megas por segundo, cifra bastante obsoleta si la comparamos con los rendimientos actuales. El modo UDMA 100 aporta 100 megas por segundo, así que como puedes ver, los modos UDMA (ultra DMA) aportan como rendimiento en megas de transferencia por segundo, el código por el que se les identifica. Los principales son UDMA 33, UDMA 66, UDMA 100 y UDMA 133, aunque existen otros intermedios menos importantes. Lo cierto es que tanto los DMA como los UDMA se crean para optimizar el uso de los protocolos, que son otra de las características que debes tener en cuenta. El número ATA (Advanced Technology Attachment), cuanto más alto sea, más rendimiento aporta en conjunción con el DMA. Es decir, dependiendo del estándar que sea, usará un tipo de DMA u otro, por ello es fácil que los usuarios a veces confundan los nombres de los tipos de discos, ya que los fabricantes unas veces usan el nombre del estándar y otras veces usan el nombre del tipo de DMA, lo cual arroja una pequeña sombra de confusión sobre el tema, aunque sean dos cosas diferentes.
Desde la aparición del nuevo estándar S-ATA (SATA o Serial ATA), la tendencia es a utilizar esta denominación, aunque usa un UDMA 150 es decir, maneja 150 Mb por segundo. Esperemos que con el nuevo protocolo SATA2 se mantenga esta tendencia. SATA2 trabaja con un UDMA que funciona al doble de velocidad, lo cual supone 300 Mb por segundo.
Tanto SATA como SATA2 son las configuraciones ideales y aconsejables para utilizar montajes RAID. Ambas aportan la rapidez, fiabilidad y capacidades adecuadas, dado que son las más recientes en el mercado.
En las conexiones ATA o IDE (Integrated Device Electronic) que es un estandard que permite conectar dos dispositivos en el mismo canal y cable, tiene el inconveniente de que cuando se usa uno de los dos discos conectados, no se puede acceder al otro. Esto no ocurre así en los SATA (serial ATA) o en los rapidísimos y también costosos discos SCSI (Small Computer System Interface). En estos tipos, se pueden trabajar con ambos dispositivos a la vez por el mismo canal, por lo tanto, las copias y los accesos de uno a otro son mucho más rápidos que en los ATA. Como todos los ordenadores disponen de al menos dos canales ATA, si tu ordenador no dispone de canales SATA puedes ganar algo de velocidad conectando cada dispositivo en un canal. Es decir, si tienes un lector de CD o DVD y tu disco duro y vas a añadir otro, pon este último en el segundo canal para dejar el otro canal con el disco y poder realizar accesos a ambos discos a la vez, así ganarás algo de velocidad.
Si te decides por usar la interfaz SCSI, ten en cuenta que los discos tienen un precio superior, ya que dan prestaciones mucho más elevadas, y además los ordenadores no suelen tener controladores SCSI por defecto, por lo que seguramente tendrás que adquirir una tarjeta controladora, lo que hará que la inversión sea más cara aún.
Si lo que vas a hacer es cambiar tu disco duro, entra en la BIOS (lugar donde se guarda la configuración del ordenador) para ver qué tipo de interfaz puedes montar como óptimo. Para ello, presta atención al iniciar el ordenador, normalmente la tecla de entrada es la tecla Suprimir pero en otros ordenadores es la tecla F2 o F12. En cualquier caso, te lo indica al iniciar el equipo. Una vez dentro, ve a las opciones de periféricos y busca los canales de los discos, allí encontrarás todas las posibilidades de conexión. Si esto te parece complicado, ya que realmente lo es, recurre a tu distribuidor. Realmente no todas las BIOS son iguales, por lo que no se puede dar un modo estándar para entrar en ella.
La segunda parte de todo esto es cómo haces uso del disco, pero eso será más adelante.