Aunque la tradicional conexión analógica VGA o SubD-15 cada vez está más en desuso, los monitores suelen incluirla para asegurar la compatibilidad con cualquier ordenador, pues los más antiguos o los más económicos pueden no disponer de salida DVI.
Actualmente se están desarrollando los
primeros monitores que se conectan exclusivamente por USB. Hay que tener cuidado y diferenciar el uso de USB para controlar las funciones de ajuste y/o incluir un concentrador en el monitor –que se ha hecho desde que existe el USB–, con la transmisión de la información de vídeo por USB. En los monitores con USB que existían hasta ahora el USB era un extra, y se necesitaba, además, el cable de vídeo. En el futuro la conexión sólo requerirá de un cable: el USB. E incluso puede que ninguno al hacer uso de la también nueva especificación de USB inalámbrico. Para conseguir enviar la gran cantidad de información que supone el vídeo por un bus de 480 Mb/s, se utiliza
DisplayLink, un proceso de compresión sin pérdida, que permite trabajar hasta con seis monitores y usar resoluciones de hasta 1.600 x 1.200 píxeles.
Además de estas conexiones, en las grandes pantallas es habitual encontrar una o varias de las siguientes, en orden de calidad: vídeo compuesto, S-Video y vídeo por componentes. Estas entradas están más orientadas al uso con dispositivos diferentes al ordenador, como cámaras, reproductores de DVD (Blu-ray se conectaría mejor por HDMI), consolas, etc.
Tecnología de pantalla
A la hora de elegir una pantalla TFT, lo que va a definir en qué rangos se mueven todos sus parámetros es la tecnología de fabricación de su TFT.
Existen tres tecnologías (con algunas variantes) de panel TFT que se utilizan hoy en día: TN, IPS y MVA. Las diferencias están en la manera en que se comporta la celda de cristal líquido en presencia de tensión o sin ella.
TN. Twisted Nematic. Resultan económicos y, por ello, muy usados. Sus rápidos tiempos de respuesta los hacen idóneos para aplicaciones de juegos y vídeo, pero ofrecen poco contraste y ángulo de visualización, especialmente en vertical. Los TN+Film mejoran el ángulo de visualización. Inicialmente no podían postrar los 16,7 millones de colores, pero esa limitación ya está superada.
IPS. InPlane Switching. Se desarrolló para subsanar las deficiencias de los TN. Son los más caros de fabricar, pero ofrecen excelentes ángulos de visualización, aunque algunos colores pueden cambiar en función del ángulo. En cambio son más lentos. Los Super IPS (S-IPS) mejoran su tiempo de respuesta y resultan más baratos.
MVA. Multi-domain Vertical Alingment. Son los más recientes e implican un compromiso entre los dos anteriores. Las celdas LCD se fabrican con menos grosor y, en su parte inferior, se coloca un prisma que dirige la luz en dos direcciones perpendiculares y cuatro sentidos. Esto permite que la luz que las atraviesa salga con un ángulo mayor. Proporciona amplios ángulos de visualización que, además, son simétricos en horizontal y vertical, y elevados niveles de contraste. Originalmente eran más lentos, pero gracias al uso de voltajes mayores ya se aproximan a los TN. Su evolución son los PVA y S-PVA, que mejoran el contraste.
Brillo y contraste
El brillo es la medida de la máxima luminosidad que puede producir el monitor y se mide en candelas por metro cuadrado o nits.
El contraste es la relación entre el brillo máximo y mínimo y, en cierto modo, mide la pureza del negro, puesto que cuanta menos luz pase en una pantalla negra, más contraste habrá. En los TFT el negro se logra haciendo que el cristal líquido bloquee el paso de la retroiluminación. Dependiendo de la eficacia del LCD para esta tarea, el negro será más o menos intenso y por lo tanto afectará al contraste, pero mientras exista retroiluminación siempre se filtrará algo de luz, haciendo que el negro no sea puro.
La última tendencia de los fabricantes es variar la potencia de la retroiluminación en función del brillo de la imagen. Así, en una imagen clara la luz del panel funcionará a tope, mientras que en una escena oscura se reducirá al mínimo, consiguiendo así negros más intensos. Se habla entonces de contraste dinámico.
Un buen monitor debe tener un valor elevado de contraste con un valor de brillo bajo pues, en la práctica, los brillos muy elevados no son utilizables porque resultan molestos y perjudican la reprodución de color de calidad. Esto es cierto en un uso en tareas de productividad, sin embargo para reproducción de vídeo y uso con juegos se obtiene mejor resultado elevando el nivel de brillo, aun a costa de perder algo de precisión en el color. Por ello muchos monitores cuentan con modos p