Una vez que el mercado digital ha llevado al olvido y el abandono a las cámaras instantáneas de Polaroid, el fabricante vuelve a la carga sobre el mismo concepto y nos presenta una impresora que pretende convertirse en la sucesora de aquellas cámaras. La impresora PoGo es portátil, es instantánea y, además, no utiliza tinta.
Polaroid anunció la PoGo (abreviatura de Polaroid On The Go) como uno de los ejes de su nueva gama de productos y, sin duda, es un nuevo concepto que merece la pena analizar detenidamente. La clave de está impresora reside en la tecnología de su "papel" (en realidad es de base plástica y no de celulosa, por lo que no deberíamos llamarlo papel), desarrollado por Zink Imaging y cuya tecnología ha licenciado Polaroid entre otros fabricantes.
El papel Zink está formado por una base plástica sobre la que se depositan tres capas consecutivas de unos cristales especiales que se encargarán de aportar el color cian, magenta y amarillo (en ese orden), rematándolo con una capa protectora de un polímero transparente que evita la degradación del color por efecto de la luz ultravioleta y protege del agua.
Estos cristales, denominados amorfocrómicos, tienen la particularidad de ser transparentes en su estado cristalino a temperatura ambiente, pero teñirse de color cuando se calientan a determinada temperatura y pasan al estado amorfo.
En la impresora PoGo el papel empleado tiene unas dimensiones de 2 x 3 pulgadas, es decir, 5,08 x 7,62 cm. Esto supone exactamente la cuarta parte de la superficie de las tradicionales fotos positivadas en 10 x 15. En esta superficie cuenta con 100 millardos de cristales capaces de aportar color al papel con una resolución que depende únicamente de la impresora. La PoGo, dispone de un cabezal de 600 elementos calefactores alineados con el lado corto del papel lo que proporciona una resolución de 300 puntos por pulgada.
Cada una de las capas de cristales reacciona a una temperatura distinta: 200 grados para el amarillo, 150, el magenta, y 100 el cian. De este modo un pulso de calor de 100 grados hará que el papel se tiña de cian, mientras que uno de 200 grados haría cambiar de estado a las tres capas de cristales. Para evitarlo, se trabaja con la duración del pulso, haciéndolo tan breve que no le da tiempo a traspasar la capa a la que va dirigido. Por eso las capas se colocan de mayor a menor temperatura desde el exterior del papel. De este modo un pulso de 200º muy breve "fundirá" los cristales amarillos, pero no llegará a penetrar hasta los magentas y cianes.
Gracias a esta tecnología se consigue la impresión térmica en color, lo que permite prescindir de cualquier tipo de tinta, logrando a cambio algunas ventajas, como la posibilidad de llevar la impresora en un bolsillo sin preocuparnos de posibles manchas por "fugas".
La impresora para llevar
La Polaroid PoGo mide 12 x 7,2 x 2,4 cm y pesa 227 g. Se alimenta con una batería reemplazable de iones de litio con la que se pueden hacer hasta 15 copias antes de tener que recargar. El papel de 2x3 pulgadas es autoadhesivo, lo que refuerza su orientación de dispositivo para el ocio ya anunciada por el pequeño tamaño de las fotos.
Seguramente 15 fotos sea una cantidad demasiado limitada y cuando tengamos que recargar la batería necesitaremos recurrir a una fuente de alimentación que ocupa tanto como la propia impresora (e incluso más si añadimos los cables).
Para imprimir las fotos podemos recurrir a la conexión USB compatible con PictBridge, que podremos utilizar con cualquier cámara digital; o bien a una conexión inalámbrica Bluetooth, pensada para emplear con un teléfono móvil.
Una vez hecha la conexión en 80 segundos obtenemos la copia impresa. En realidad en las pruebas, la mitad del tiempo la cámara indicaba "procesando", tardando sólo 40 segundos desde que se empieza a escuchar el leve siseo del funcionamiento de la impresora hasta que entregó la copia impresa.
La foto obtenida cumple correctamente, aunque no podemos decir que destaque por su calidad. Sin embargo no creemos que esto suponga un problema en el mercado al que va destinada la PoGo, sobre todo teniendo en cuenta que las capturas de los móviles, por si mismas tampoco destacan por su calidad.
¿Copias duraderas?
Una de las ventajas anunciadas por Zink para su papel es que los colores no se degradan con la luz, por lo que las copias son muy duraderas. Sin embargo, si son sensibles a la temperatura, por lo que si después de impresas alcanzaran los 100 grados se teñirían irremediablemente de cian.
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Precios:
- Impresora: 129 €
- Papel (x10): 3,99 €
- Papel (x30): 8,99 €
Lo mejor:
- Tamaño
- Inmediatez
- Sin tinta
Lo peor:
- Autonomía
- Transformador muy grande
- Fotos muy pequeñas
Enlaces:
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Uno de los escenarios más probables donde una de estas fotos pueda alcanzar temperaturas elevadas es el interior de un coche aparcado al sol. Hemos hecho la prueba y habiendo registrado 58 º en el salpicadero tras varias horas de exposición, ni las copias impresas, ni el papel virgen sufren ninguna alteración. En cambio si se alcanzasen los 75º algunos de los cristales cian empiezan a reaccionar y el papel se tiñe tímidamente. Al llegar a 100º el tinte es completo e inmediato. Sin embargo, no se nos ocurre ninguna situación cotidiana en la que las fotos puedan alcanzar los 75º, por lo que debemos co