Que en el futuro todos los teléfonos, incluidos los más bajos de gama, serán smartphones es algo que no se le escapa a nadie, pero mientras que la guerra por deslumbrar en prestaciones se desarrolla con terminales de varios cientos de euros, Movistar lanza el Huawey Ivy, un modelo con Android destinado a dotar de este equipamiento al mercado masivo.
El Movistar Ivy (Huawey U8110) es el primer terminal que lanza la compañía desde su cambio de nombre a movistar para unificar todos los productos. Con él pretende hacer llegar un smartphone a todos los bolsillos (en el más amplio sentido de la palabra), pues estará disponible sin necesidad de contratar una tarifa de datos. No obstante, lo cierto es que la única manera de poder sacar rendimiento a un móvil de estas características es disponiendo de una conexión a Internet.
Dependiendo del compromiso que se adquiera y los puntos que se tengan, en caso de ya ser clientes de Movistar, el Ivy tendrá un coste de entre 0 y 95 euros, pudiendo conseguirse por cero euros, con sólo un contrato de nueve euros mensuales de voz, durante 18 meses. Los usuarios que no contraten una tarifa de datos podrán hacer uso del Ivy a través de una red Wi-Fi. En caso de necesitar, de forma puntual, el acceso vía 3G, tendrán la opción de pagar un euro por cada día de uso. Para usar este modo, se le puede indicar al teléfono que no se tiene contratada una tarifa plana, y este se configurará para desactivar las actualizaciones y otras transferencias automáticas, evitando así que el usuario reciba cargos indebidos. Por otra parte, la aplicación NetManager permite autorizar la conexión a Internet aplicación por aplicación, tanto para la conexión 3G, como para la Wi-Fi. De este modo resulta muy facil evitar consumo de datos cuando no se tiene contratada una tarifa.
Pero ¿cuál es la clave para ofrecer un smartphone económico con Android? El Ivy que nos cedió Movistar para analizar llevaba instalada la versión 2.1 de Android, posiblemente porque en el momento en que se fabricó aun no estaba disponible Froyo, la versión 2.2 que acaba de lanzarse. Por lo tanto, a nivel de software no tiene nada que envidiar a sus hermanos mayores, y podrá contar con funciones (de hecho las hemos instalado y probado) recién presentadas, como la búsqueda por voz de Google, o Google Maps Navigation, que permite convertir este terminal en un completo GPS con instrucciones de voz giro a giro.
Pero si miramos al hardware, encontraremos los detalles que permiten la reducción de costes. Sin ánimo de hacer comparaciones con terminales que juegan en distinta división, usaremos la gama de HTC como referente obligado si hablamos de móviles con Android y, evidentemente, los iPhone que, aunque con otro sistema, son los que hasta el momento están marcando las líneas de cómo debe ser un smartphone con pantalla táctil.
Empezando por la pantalla, es de tipo resistivo y tiene una diagonal de 2,8" y 320 x 240 píxeles, que frente a las 3,5" (con 960 x 640) del iPhone 4, e incluso las 3,7 del HTC Desiré se queda algo corta. No digamos si nos fijamos en algún otro modelo que ya hay con pantallas de más de cuatro pulgadas. Sin embargo, no resulta excesivamente pequeña para un terminal básico y permite usarlo adecuadamente. Tampoco la calidad de su imagen es mala, aunque no lleve la nueva Retina de Apple o las SuperAMOLED de Samsung. Donde flojea es en la suavidad de manejo, muy alejada de la respuesta de terminales con pantallas capacitivas (la referencia es indudablemente el iPhone) que, a veces, nos obliga a repetir los gestos hasta que responde como queremos.
El procesador es un Qualcomm MSM7225 (528 MHz), el mismo que incorporaba el HTC Tattoo (cuya pantalla también es de 2,8") y que sucedió a la gama MSM7201A que utilizaban los primeros terminales Android, los HTC Dream y HTC Magic. Actualmente, los más modernos terminales con procesador Qualcom utilizan el chip SmartDragon a 1 GHz, que no sólo es más rápido sino que también tiene un consumo menor, mientras que Apple monta el A4, también a 1 GHz.
Otras características del Ivy son el Bluetooth 2.1 (con A2DP), conectividad Wi-Fi b/g y un puerto USB 2.0, en los tres casos justo un paso por detrás de las últimas novedades del sector. La conexión de datos a la red móvil es HSDPA y soporta una velocidad de bajada de hasta 7,2 Mbps. También tiene una cámara de 3,2 megapíxeles con autofocus y flash de LED y una ranura para tarjetas microSD de hasta 16 GB (las de 32 MB no las soporta).
¿Decepcionado? Si te fijas bien, la inferioridad de hardware que permite abaratar el equipo no es otra (salvo por el tamaño de la pantalla) que las características que eran punteras hace menos de un año, y todavía habrá usuarios atados a sus HTC Dream y Magic por los contratos de permanencia, de manera que, en realidad, no es un terminal tan limitado como podría parecer al colocarlo frente a los modelos punteros del mercado.
El mayor problema del Ivy, no son sus características técnicas sino, como ya adelantábamos, la mala respuesta de su pantalla, que puede decepcionar a los usuarios noveles con un smartphone sin que tengan claro si es culpa de Huawei, de Movistar, de Android o, como es el caso, sólo del modelo en concreto. En cualquier caso entrar en el segmento con una experiencia poco satisfactoria puede hacer que el usuario se retraiga de evolucionar a otros modelos de mayor precio por temor a que esta se repita.
Aplicaciones preinstaladas
Tratándose de un terminal Android, el usuario tendrá acceso al Android Market para instalar miles de aplicaciones de todo tipo. Además, por ser Movistar, también incluye el acceso a | |