Smartphones con Android, hay muchos, y cada día más. No en vano los últimos estudios sugieren que para el próximo mes de Agosto Android habrá superado la penetración de Symbian y de iPhone. Por ello los fabricantes buscan el punto diferenciador que haga de su terminal un dispositivo único. En el caso del Motorola Defy, el fabricante ha apostado por una característica poco habitual: hacer un terminal resistente a los accidentes, al que no le pase nada si se moja, lo usamos en un ambiente polvoriento, o lo llevamos en el bolsillo junto a las llaves.
Y es que, según los estudios de YouGov para Motorola, los españoles somos los europeos más descuidados con los móviles, con un 83% que reconoce haber dañado su terminal en alguna ocasión. El accidente más habitual son las caídas (45%), seguidas por el derrame de una bebida por el 11% de los encuestados, lo cual suele ocurrir en torno a las dos de la madrugada, y especialmente a los usuarios de 18 a 24 años.
Para que esta protección sea posible, todas las partes del Motorola Defy llevan un sellado especial con junta de goma, y la tapa de la batería no se limita a encajarse a presión, sino que cuenta con un cierre que la bloquea y asegura su estanqueidad. Las dos mitades del terminal quedan unidas sólidamente mediante siete tornillos claramente visibles en su contorno. Además, los conectores microUSB (datos y recarga) y minijack (auriculares y manos libres) deben estar correctamente tapados con sus cierres de goma. De no ser así, el agua podría entrar con resultados imprevistos.
El resultado es una protección IP67, lo que supone la mayor garantía contra la penetración de sólidos, protegiendo del polvo fino, y la segunda mejor protección contra líquidos, soportando inmersiones limitadas a un metro de profundidad durante media hora.
El Defy es un terminal con Android, pero Motorola no ha implementado la versión 2.2 (Froyo), a pesar de que ya lleva medio año en el mercado, sino que se queda en la anterior Eclair (2.1), y no parece que la actualización vaya a estar disponible al menos en otros seis meses. Esto lastra su rendimiendo y se queda, con 1.062 puntos en Quadrant Standar, entre el Galaxy S y el Droid X cuando corren Eclair, pero muy por debajo de los mismos modelos con Froyo.
Lo que si incluye es el servicio MotoBlur para la sincronización de correo y redes sociales, a lo que hay que unir, en la unidad de Vodafone que hemos probado, el acceso a Vodafone 360, superponiéndose algunas funcionalidades de ambas soluciones.
Otras útiles aplicaciones que ha integrado Motorola son las que permiten controlar y gestionar el consumo de batería, y el de datos, permitiendo prolongar la autonomía y prevenir facturas desmesuradas o falta de servicio por haber llegado al tope de las (mal llamadas) tarifas planas que se utilizan en los móviles.
A nivel de hardware cuenta con una pantalla multitáctil capacitiva de 3,7” y 854 x 450 píxeles que es resistente a los arañazos. Ofrece una buena calidad cuando se mira de frente, pero basta con inclinar ligeramente el móvil para que pierda brillo y contraste, quedando muy lejos de la calidad de las AMOLED que incorporan otros terminales.
La cámara es de cinco megapíxeles con flash LED y estabilización, pero carece de cámara frontal para videollamadas. Cuenta con una ranura para tarjetas microSD de hasta 32 GB, que será imprescindible usar, ya que su memoria interna es de sólo 2 GB de ROM (y 512 MB de RAM). En cuanto a la conectividad soporta redes Wi-Fi de tipo n y Bluetooth 2.1+EDR, incluyendo el perfil A2DP para transmitir música en estéreo.
El Motorola Defy está disponible en primicia con Vodafone hasta que finalice la campaña de navidad; tanto para clientes particulares como profesionales, desde cero euros, dependiendo del compromiso adquirido.