Además, no es imprescindible partir de un origen de sonido analógico, sino que podemos usar archivos que ya estén en algún formato digital, para limpiarlos. Por ejemplo, el sonido grabado con una cámara miniDV puede tener ruido de fondo debido a los propios motores de la cámara, pero una vez importado el vídeo, será muy fácil extraer la pista de audio sin tener que digitalizarla a través de la tarjeta de sonido.
En cuanto al software, está muy bien organizado y cuenta con diversos preajustes y funciones automáticas para facilitar el trabajo a los más profanos en la materia. Por ejemplo encontramos varios ajustes para suprimir el sonido característico del motor de las grabadoras de cinta, o los chasquidos de los discos de vinilo.
A pesar de estos asistentes, las posibilidades son tantas, que se requerirá algo de tiempo y experiencia para poder ajustar todos los valores del programa para un rendimiento óptimo. Mientras se carezca de esta experiencia se puede recurrir al modo totalmente automático, que analiza el sonido y aplica varias de las correcciones con distinta intensidad.
Precios:
Lo mejor:
- Opciones automáticas, semiautomáticas y manuales
Lo peor:
Enlaces:
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Pero el mejor resultado se logrará cuando se conozcan a fondo las posibilidades y funcionamiento del programa y se utilice en modo manual, para regular cada uno de sus
filtros de ruido: DeClicker, DeCrackler, DeClipper, DeNoiser y DeHisser. Además, cuenta con algunas opciones de masterización para mejorar el sonido y adecuarlo al resultado buscado.
Otras funciones resultarán de ayuda en la edición de grabaciones de audio, como la eliminación automática de espacios en blanco o de aplausos.
Una vez que la edición de audio se haya acabado, no será necesario recurrir a otro programa para grabarlo a disco óptico, pues la misma aplicación de Magix puede hacerlo, soportando formatos de CD, DVD de audio, o CD/DVD de MP3, completando así el proceso desde la digitalización de la fuente analógica, hasta la creación de un nuevo disco ya en formato digital.