Los libros electrónicos están ganando popularidad rápidamente. Y no sólo nos referimos a las obras publicadas en este formato, sino también a los dispositivos específicos para leerlas, también llamados e-Readers.
Probablemente el más conocido sea el Kindle de Amazon que hasta ahora sólo se podía comprar en Estados Unidos, pero desde el día 19 de octubre también está disponible en otros 100 países. Sin embargo, en España es más fácil acceder a otros modelos, entre los que se encuentra el COOL-ER que probamos hoy.
Este libro electrónico está fabricado por Interead y lo distribuye en España la editorial Luarna, que lo presenta como una alternativa más ligera y económica que otros dispositivos. Realmente tiene un precio inferior al de otros modelos que también tienen pantalla de seis pulgadas, si bien hay alguno de cinco pulgadas cuyo coste y peso son, naturalmente, inferiores. El peso del COOL-ER es de 178g, y mide 183 x 118 x 11 mm. Parte de la diferencia de precio puede deberse a que carece de ninguna funda de protección y la carcasa está fabricada con unos plásticos que inspiran poca confianza.
La característica de los lectores de libros electrónicos es su pantalla de tinta electrónica, que tiene la peculiaridad de carecer de iluminación, por lo que no cansa la vista como la de un monitor, o un smartphone. Además, la tecnología empleada solamente consume energía cuando se redibuja la página, de manera que la autonomía de estos dispositivos se mide en número de páginas. En el COOL-ER es posible leer hasta 8.000 páginas con una carga de batería.
En el caso del COOL-ER se da la circunstancia de que cuando se apaga, se queda dibujado en el centro de la pantalla el característico símbolo de encendido de los interruptores, por lo que todo el que coge el libro intenta encenderlo tocando sobre el símbolo. Lamentablemente esto no funcionará pues la pantalla no es táctil. Una carencia que limita notablemente la experiencia de uso. Para pasar las páginas tendremos que emplear los botones multidireccionales de la parte inferior, cuyo tacto es demasiado duro e incómodo. Emplear unos botones más suaves, incluso táctiles, colocados en el marco que rodea la pan
talla, haría que la experiencia de uso mejorase notablemente.
El COOL-ER tiene una memoria interna de 1 GB para el almacenamiento de libros, y puede ampliarse mediante tarjetas SD de hasta 4 GB. En esta memoria, además de libros electrónicos se puede llevar música o audiolibros, pues también reproduce MP3 y dispone de una salida de cascos de 2,5 mm. Sin embargo esto debe verse más como un complemento que como una función principal, pues cualquier reproductor de MP3 es más pequeño y con más capacidad.
Lo que si es importante es los formatos de libro electrónico que puede leer. Lamentablemente son muchos y ningún lector puede con todos, por lo que, hasta que alguno se estandarice, habrá que prestar atención a este punto. En el caso del COOL-ER soporta los siguientes: EPUB, FB2, HTML, PDF, PRC, RTF, TXT. Para cualquier otro habrá que recurrir a conversiones de formato.
El manejo del COOL-ER resulta algo lento: tarda 32 segundos en arrancar, y en cada cambio de página se produce un parpadeo y un retardo de aproximadamente un segundo. En la esquina inferior derecha podremos ver en todo momento en que página estamos, pero no el total de las que tiene el libro, lo que desconcierta a algunos usuarios. Podremos hacer búsquedas, establecer marcadores o ir a un número de página en concreto. También se puede cambiar el tamaño de fuente, aunque no admite un zoom sobre las imágenes (sólo lee el formato JPG) o los elementos gráficos de un libro.
Y para cuando nos cansemos de leer, tendremos disponible el pasatiempo de moda, los sudokus.
En definitiva, la pantalla de tinta electrónica aporta una comodidad mucho mayor que la lectura en cualquier otra pantalla electrónica retroiluminada. Sin embargo, esta ventaja en la lectura, se pierde por lo poco cómodo que resulta su manejo mediante unos duros botones en lugar de una pantalla táctil que es lo que tiende a buscar el usuario. Evidentemente usar un sistema de pantalla táctil elevaría su precio.