Paralelamente hemos asistido al crecimiento exponencial de blogs, foros e incluso la creación de diversas redes sociales alrededor del
, y al sumergirnos en el ambiente del mundillo Android hemos podido comprobar que la sinergia y la tácita conexión entre los apóstoles del muñequito robot de color verde pistacho esta dando unos frutos más abundantes y jugosos que los esperados. A estas alturas si de algo somos conscientes es de que todo esto apenas es nada, y que lo mejor está por llegar.
Vamos allá por tanto, intentando hacer un riguroso examen con el fin de dibujar en la mente del lector la más fiel imagen de lo que para nosotros es este
, que con apenas algunos cambios cosméticos, Telefónica va a comercializar en breve en nuestro país con el apodo (más que apropiado) de
El
HTC Dream se pega a nuestras manos con el tacto “adhesivo” que tiene su tapa trasera, de manera que casi se siente como una extensión de nuestro cuerpo. Mas allá de comentarios críticos que tachan al Dream de “ladrillo” o yendo un poco mas lejos, afirmando que su diseño no es “sexi”, (concepto este que no hemos llegado a comprender del todo) para nosotros, que no consentimos entrar en ninguna
comparación con el iPhone, sin embargo tiene un diseño sobrio y sencillo: el G1 no es un teléfono para enseñar, sino para usar.
Posiblemente la culpa de su abultado peso la tenga su completo y cómodo teclado QWERTY siendo, en nuestra opinión, un acierto absoluto la forma con la que HTC ha resuelto el sistema de su abatimiento, que se puede manejar con el simple gesto de una sola mano.

Con un sonido que casi recuerda al de una navaja automática, el teclado se abre y se cierra ágilmente dando la impresión de precisión y a la vez de robustez.
No en vano el
HTC Dream usa una mezcla muy inteligente de metales y plásticos en su construcción, resultando al final una solución resistente y robusta que aparentemente tendrá una aceptable fiabilidad y durabilidad.
También en el tacto de las teclas y botones exteriores, así como en el manejo del trackball, se encuentra una sensación de firmeza y respuesta precisa que denota la calidad empleada en su fabricación. A priori le auguramos al
HTC G1 una duración por encima de la media, y en mi opinión esto es algo esencial ya que personalmente aborrezco las cosas cuyo funcionamiento se agota y se rompen en poco tiempo, apenas cuando te has acostumbrado a utilizarlas. En este aspecto he de reconocer que HTC me ha sorprendido agradablemente.
De la misma manera la pantalla táctil, que con total luminosidad se puede usar cómodamente en exteriores (aunque se agradece que no este expuesta directamente a la luz del sol), está compuesta por una superficie de cristal en su lado externo, que es extremadamente dura, soportando el uso continuado sin peligro alguno de ralladuras, por lo que puede afirmarse que este terminal no necesita ninguna protección adicional en la pantalla.
Siendo, sin embargo, tan sensible e interpretando tan fielmente los gestos de nuestros dedos, contrasta su dureza con la fluidez con la que se mueven las pantallas o el scroll, por como muestra gráficos y textos o se deslizan suavemente las opciones en los menús. Adicionalmente, el brillo y la resolución de 320 x 480 (HVGA) la hacen tan cómoda que parece más grande que las 3,2 pulgadas que tiene y la respuesta “háptica”, que actúa activando muy brevemente el vibrador, convierten el
interfaz táctil del G1 en el método más intuitivo y humano de los que se conocen para comunicarte con una máquina, experimentándose un autentico placer con cualquiera de sus utilizaciones.
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