Llevamos más de tres meses analizando y utilizando el terminal Android HTC G1 y durante todo este tiempo ha sido un inquilino de excepción en el laboratorio de PC World Digital. Uno de nuestros técnicos ha tenido la suerte de ser “el elegido” para usar el HTC G1 con el fin de probarlo y sacar conclusiones rigurosas en cuanto a su comportamiento en general, observando a conciencia el desempeño de sus funciones mediante el uso diario del terminal en condiciones normales. De esta manera hemos podido obtener los datos precisos para tener de primera mano una idea exacta de sus prestaciones y sus carencias, sus posibilidades y también sus limitaciones.
A lo largo de todo este tiempo también hemos observado como nuestro terminal era convenientemente actualizado “A través Del Aire” (Over The Air) de forma automática con nuevas revisiones del firmware en varias ocasiones. Hemos visto proliferar el elenco de aplicaciones que podíamos instalar en nuestro HTC G1, pudiendo comprobar el funcionamiento, por un lado, de las propias aplicaciones, pero también el procedimiento mismo de carga e instalación (y también desinstalación y actualización) de las mismas.
Hay que decir que Dream era el “codename” que asignaron Google y HTC al prototipo en el proyecto del primer terminal Android, y que T-Mobile comercializó en exclusiva desde el 28 de octubre de 2008 con el nombre de HTC G1.
Telefónica, sin embargo, ha rescatado Dream como nombre para su primer terminal Android, que ya adivinamos como un éxito absoluto. HTC G1, y HTC Dream son, por lo tanto, la misma cosa y nos referiremos al terminal con ambos nombres indistintamente.
Paralelamente hemos asistido al crecimiento exponencial de blogs, foros e incluso la creación de diversas redes sociales alrededor del Google Phone y su sistema operativo Android, y al sumergirnos en el ambiente del mundillo Android hemos podido comprobar que la sinergia y la tácita conexión entre los apóstoles del muñequito robot de color verde pistacho esta dando unos frutos más abundantes y jugosos que los esperados. A estas alturas si de algo somos conscientes es de que todo esto apenas es nada, y que lo mejor está por llegar.
Vamos allá por tanto, intentando hacer un riguroso examen con el fin de dibujar en la mente del lector la más fiel imagen de lo que para nosotros es este primer terminal Android, el HTC G1, que con apenas algunos cambios cosméticos, Telefónica va a comercializar en breve en nuestro país co
El diseño, la ergonomía, el interfaz, el teclado y la pantalla
El HTC Dream se pega a nuestras manos con el tacto “adhesivo” que tiene su tapa trasera, de manera que casi se siente como una extensión de nuestro cuerpo. Mas allá de comentarios críticos que tachan al Dream de “ladrillo” o yendo un poco mas lejos, afirmando que su diseño no es “sexi”, (concepto este que no hemos llegado a comprender del todo) para nosotros, que no consentimos entrar en ninguna comparación con el iPhone, sin embargo tiene un diseño sobrio y sencillo: el G1 no es un teléfono para enseñar, sino para usar.
Posiblemente la culpa de su abultado peso la tenga su completo y cómodo teclado QWERTY siendo, en nuestra opinión, un acierto absoluto la forma con la que HTC ha resuelto el sistema de su abatimiento, que se puede manejar con el simple gesto de una sola mano.
Con un sonido que casi recuerda al de una navaja automática, el teclado se abre y se cierra ágilmente dando la impresión de precisión y a la vez de robustez.
No en vano el HTC Dream usa una mezcla muy inteligente de metales y plásticos en su construcción, resultando al final una solución resistente y robusta que aparentemente tendrá una aceptable fiabilidad y durabilidad.
También en el tacto de las teclas y botones exteriores, así como en el manejo del trackball, se encuentra una sensación de firmeza y respuesta precisa que denota la calidad empleada en su fabricación. A priori le auguramos al HTC G1 una duración por encima de la media, y en mi opinión esto es algo esencial ya que personalmente aborrezco las cosas cuyo funcionamiento se agota y se rompen en poco tiempo, apenas cuando te has acostumbrado a utilizarlas. En este aspecto he de reconocer que HTC me ha sorprendido agradablemente.
De la misma manera la pantalla táctil, que con total luminosidad se puede usar cómodamente en exteriores (aunque se agradece que no este expuesta directamente a la luz del sol), está compuesta por una superficie de cristal en su lado externo, que es extremadamente dura, soportando el uso continuado sin peligro alguno de ralladuras, por lo que puede afirmarse que este terminal no necesita ninguna protección adicional en la pantalla.
Siendo, sin embargo, tan sensible e interpretando tan fielmente los gestos de nuestros dedos, contrasta su dureza con la fluidez con la que se mueven las pantallas o el scroll, por como muestra gráficos y textos o se deslizan suavemente las opciones en los menús. Adicionalmente, el brillo y la resolución de 320 x 480 (HVGA) la hacen tan cómoda que parece más grande que las 3,2 pulgadas que tiene y la respuesta “háptica”, que actúa activando muy brevemente el vibrador, convierten el interfaz táctil del G1 en el método más intuitivo y humano de los que se conocen para comunicarte con una máquina, experimentándose un autentico placer con cualquiera de sus utilizaciones.
Proceso de datos y gráficos. Almacenamiento
Una CPU de doble núcleo MSM7201A trabajando a 528 MHz es el corazón del HTC Dream. Este chip promete ser un nuevo éxito de Qualcomm, con unos parámetros de consumo realmente sorprendentes, y una altísima cifra de MIPS, incluye coproceso de gráficos en 3D, GPS con 16 canales paralelos, soporte directo para teléfono móvil, brújula electrónica y detector de movimiento, y ha salido airoso en las diversas pruebas efectuadas, siendo capaz de llevar a cabo tareas multimedia, renderización de imágenes así como labores de encriptación en tiempo real, por poner unos ejemplos, de una forma rápida y fluida.
Se puede decir que el HTC Dream lleva ya incorporada potencia de sobra para un tiempo bastante largo, y es algo que se agradece en su uso ya que, al tener unos tiempos de latencia insignificantes, es una comodidad absoluta ver como en casi todas sus funciones reacciona de una manera prácticamente instantánea.
El HTC Dream se vale de una memoria SDRAM de tan sólo 192 MB para organizar su trabajo de manera que se pone de manifiesto una vez más la supremacía de los sistemas Linux en la gestión de la memoria, y lleva el sistema Android metido en una ROM de tipo flash de 256 MB.
Además de esto, HTC incluye una tarjeta MicroSD (HC) de 1 gigaabyte, que se puede ampliar hasta 16 GB y a pesar de que el limite de memoria para la ejecución de aplicaciones (la mayoría utiliza ya la MicroSD para almacenamiento de datos) puede parecer un poco estrecho, con los 192 MB con los que contamos actualmente los usuarios del G1, el terminal funciona perfectamente, siendo realmente alto el número de aplicaciones que hay que tener abiertas de manera simultanea para observar ralentizaciones u otros problemas en ese sentido.
Esto va a cambiar, y debido a una nueva estructura de los diferentes sistemas de almacenamiento del HTC Dream, se podrá utilizar el almacenamiento de la tarjeta MicroSD también para la ejecución de aplicaciones (según promete Google) con la nueva versión del firmware que estará a punto de acabarse, denominada CupCake, de manera que esto ampliará de manera ilimitada el uso de aplicaciones mas pesadas en el HTC Dream.
El G1 tiene una calidad de audio realmente sorprendente en conversación telefónica, algo que para mi es importante. Debido, seguramente, a los nuevos algoritmos utilizados por los últimos sistemas GSM, la voz “de lata” típica es ahora una señal con mayor profundidad y con más matices. Dentro de las tremendas limitaciones que tiene, está muy mejorada y se aprecia con este terminal. También el altavoz dispone de potencia de sobra tanto para el sistema de manos libres, como para los tonos de llamada, aunque hay que procurar ponerlo con la pantalla hacia abajo si queremos oír desde lejos una llamada o el timbre del despertador.
Como reproductor de música es otro tema, ya que lógicamente no se le puede exigir una buena respuesta en las frecuencias bajas a un sistema reproductor de estas características, siendo los agudos un poco “chillones”, por lo que si de verdad queremos escuchar música con el HTC Dream y si somos un poquito melómanos, necesitaremos adquirir aparte unos buenos auriculares de calidad, o un buen sistema de amplificador y altavoces, amen de un adaptador, por que la salida de audio externa del G1 es a través del conector miniUSB, su única conexión física con el exterior, como es común en los teléfonos de HTC.
Personalmente soy de los que piensan que la música en MP3 es un sacrilegio, pero sí que hemos probado a inyectar la señal de la salida de audio del G1 a un amplificador Quad 403, toda una leyenda Hi-Fi, con unos buenos altavoces, reproduciendo un archivo con calidad CD y el resultado ha sido muy satisfactorio.