Puntual a su cita, como cada 18 meses, Canon ha renovado su cámara réflex digital de entrada de gama. La Canon EOS 450D pasa a ocupar el lugar de la 400D incorporando en este escalón prestaciones que se habían presentado en los últimos modelos de la gama superior anunciados y dejando a la profesional EOS 5D como el único modelo de la gama que no dispone de sistema LiveView y procesador Digic III.
Como ya hiciera Canon cuando se presentó la 400D, este nuevo modelo supera a su hermana mayor, la 40D, en cuanto a resolución, pues cuenta con un nuevo sensor CMOS de 12,2 megapíxeles, frente a los 10,1 de los modelos EOS 400D y EOS 40D. Quizá esto es un síntoma de que cuanto más de consumo sea la gama, más importancia le da el comprador a la resolución, mientras que al subir de escalón se empiezan a valorar más otras características.
Una de las características que se han ido incorporando con el Digic III a toda la gama EOS ha sido la generación de archivos sRAW, es decir, un RAW de menor resolución, en el que se combinan varios píxeles adyacentes para generar un nuevo superpíxel. Esto permite reducir el ruido y grabar mayor número de fotos por tarjeta sin prescindir de las ventajas del formato RAW. Sin embargo, en la EOS 450D no se añade esta posibilidad, quedando reservada para las gamas superiores. Sin duda una decisión orientada a diferenciar las gamas.
Para el usuario que quiera evolucionar desde modelos EOS anteriores, dos de las novedades más llamativas serán el cambio de formato de tarjeta y de diseño de la batería. En la 450D, en lugar de las CF que emplea toda la gama EOS, se ha utilizado el formato SD/SDHC. Sin duda este formato ya está suficientemente evolucionado como para emplearse en cámaras incluso de gama superior a ésta, ofreciendo velocidades y capacidades suficientes para la gran mayoría de usuarios. Probablemente la tendencia en el futuro sea el abandono de las CF, que quizás sólo sobrevivan en los modelos profesionales. Por otra parte ya es el formato estándar de las compactas, lo que supone una ventaja para el usuario que dé el salto a las réflex con este modelo.
En cuanto a la batería, Canon anuncia que el nuevo modelo es más ligero y ofrece mayor capacidad que la ya veterana NB-2LH (1.080 mAh frente a 720), lo que permite ofrecer (según datos del fabricante) una autonomía de 500 disparos frente a los 360 de su antecesora, aunque todavía es ampliamente superada por la 40D, que con una batería BP-511A alcanza los 800 disparos.
En el kit básico, otra de las novedades respecto a la 400D es que el objetivo es la nueva versión estabilizada. Se trata del tradicional EFS 18-55 f/3,5-5,6 pero en una edición actualizada que permite poner a la cámara en igualdad de condiciones con los modelos que incluyen estabilizador en el cuerpo, pues Canon siempre ha considerado que es mejor colocarlo en la óptica.
Cargada de novedades
Al fin Canon incluye en su gama de entrada la medición puntual, un modo que los usuarios reclamaban habitualmente y que ahora se añade a los ya existentes, permitiendo medir en el 4% central de la escena, mientras que el parcial mantiene la medida en el 9%. También se ha incluido un sencillo intervalómetro, que permite realizar entre 2 y 10 disparos de forma automática. No sustituye al disparador remoto con intervalómetro que Canon vende como accesorio para las gamas superiores, pero puede ser útil en los casos más sencillos.
Adentrándonos en sus menús empezamos a encontrar los aspectos más interesantes del nuevo modelo.
Para empezar el menú ha cambiado, y ahora es más fácil de usar. Además, incluye nuevas funciones. La primera que encontramos es la posibilidad de cambiar el esquema de colores de la pantalla. Puede parecer un simple capricho estético, pero para los aficionados a la astrofotografía, la segunda opción será muy bien recibida, pues permite cambiar el fondo blanco con texto negro, que en la noche deslumbra considerablemente, por un fondo negro con texto blanco que resultará mucho más discreto.
Otro pequeño detalle útil es la opción de formatear a bajo nivel la tarjeta, que tarda más pero borra realmente los datos, impidiendo su recuperación posterior.
En las funciones personalizadas se han incluido algunas características heredadas de la 40D, como la reducción de ruido con ISOS elevados o la prioridad a las altas luces, que eleva la exposición de la toma, asegurando que las zonas más brillantes no se queman. Este método, según las pruebas descritas por Guillermo Luijk, sería inútil disparando en RAW, pero sí tendría ventajas al disparar en JPG. También se puede activar una opción de postproceso denominada "Luminosidad automática" que ajusta el brillo y contraste