Canon no ha querido quedarse atrás en la incipiente moda de las cámaras todoterreno, y ha entrado en este segmento con la PowerShot D10, un modelo realmente llamativo en el que se han tenido muy en cuenta las necesidades especiales de este tipo de uso.
El diseño de la cámara resulta llamativo por sus formas, redondeadas pero contundentes. A simple vista la cámara transmite la sensación de robustez que se espera de ella, aunque en ocasiones puede resultar demasiado voluminosa. La óptica queda bastante expuesta al sobresalir de la carcasa y, aunque está debidamente protegida con la carcasa y un cristal frontal, no podemos dejar de tener la sensación de que corre peligro.
Pero la Canon PowerShot D10 está diseñada para soportar un trato duro. No sólo es sumergible hasta nada menos que 10 metros de profundidad, y resistente al polvo (cumple las especificaciones IP68), sino que soporta caídas desde algo más de un metro de altura, y está preparada para funcionar a temperaturas de hasta 10 grados bajo cero. Con estas características, esta cámara puede convertirse en el compañero ideal de los aficionados a los deportes de aventura.
Pensando en ellos, Canon ha desarrollado un sistema de correas que se convierten en la seña de identidad de este modelo. La cámara cuenta con cuatro anclajes de bayoneta en sus esquinas en los que podremos colocar diferentes tipos de correa en función del uso que le vayamos a dar. Las correas se venden como accesorios (aunque todas ellas en un conjunto único, el kit AKT-DC1), y nos permitirán, por ejemplo, sujetar la cámara al arnés con un mosquetón para llevarla mientras escalamos, o colocarla cruzada en el pecho para que vaya segura en una jornada de esquí. Eso sí, curiosamente, las correas opcionales no han sido diseñadas para su uso bajo el agua.
El inconveniente de estos anclajes es que el de la esquina superior derecha, interfiere ligeramente con el uso de la cámara, pues queda en el camino del dedo índice al pulsar el disparador. Haber colocado el disparador ligeramente avanzado habría resuelto este pequeño problema.
En el mismo kit de accesorios se incluye también una funda de neopreno (bastante voluminosa) que ayudará a proteger la cámara y unas carcasas de colores para personalizar el frontal.
Los botones son fácilmente accesibles, pero en una cámara que soporta temperaturas de 10 grados bajo cero, hay que contar con que se debe poder usar también con unos gruesos guantes. En estas condiciones los botones del menú y funciones resultan pequeños y demasiado juntos, si bien el disparador se puede seguir utilizando con normalidad.
Entrando ya en las prestaciones fotográficas, la Canon D10 (no confundir con la 10D que es una antigua reflex digital del mismo fabricante) tiene un sensor de 12,1 megapíxeles y un objetivo de 3X equivalente a 35-105 mm. Hay que tener en cuenta que en el agua la refracción de la luz es diferente que en el aire. Esto supone que por el mero hecho de introducir la cámara bajo el agua, hay que aplicar un factor de conversión de x1,33 a su longitud focal, así pues los 35 mm se convertirían en 46,55 mm, lo que se antoja algo escaso en el extremo angular. Habría sido de agradecer que llegase, al menos, hasta los 28 mm, sobre todo teniendo en cuenta que hay modelos de cámaras todoterreno de otros fabricantes con esta focal.
Otro detalle, de especial interés al hacer fotos bajo el agua, es la posición del flash, justo encima del objetivo. Al estar tan cercano será muy propenso a que la luz se refleje en cualquier partícula que flote frente a la lente.
La cámara también puede grabar vídeo, aunque no alcanza el Full HD que tan de moda está y se queda en resolución VGA: 640 x 480 píxeles a 30 fps. Además dispone de estabilizador de imágenes, detección de caras, detección de escenas y de movimiento.
Características
Sensor: CCD de 1/2,3" y 12,1 MP
Objetivo: equivalente a 35-105 mm. f/2,8 - 4,9 estabilizado