Como informamos en su momento, hace ya un año que Violet presentó en España sus conejos Nabaztag y Nabaztag/tag (en cada nueva versión se añadirá un "tag" más) que se conectan a la red para leer el mail, informarnos del tráfico o escenificar las mas diversas situaciones con sus luces y el movimiento de sus orejas. Además en el Nabaztag/tag, se incluyó un lector de etiquetas RFID capaz de identificar los objetos que las lleven y realizar acciones preprogramadas como respuesta.
El Nabaztag, es sólo una muestra del objetivo que busca Violet, conectar todo a Internet (según dicen, si se puede conectar un conejo, se puede conectar cualquier cosa), pues para esta empresa francesa la era de Internet móvil ya ha pasado y estamos en la de Internet de las cosas.
Para poder conectar todo, Violet divide los objetos en dos tipos, los eléctricos (CObjetos), que son directamente conectables (añadiéndole lo necesario para que hagan las funciones deseadas) y los no eléctricos, que en principio son no conectables (NObjetos). Para estos últimos entran en escena las etiquetas RFID y los lectores que las identifiquen.
Además del Nabaztag/tab, cuyo precio es de 135 euros, Violet ha presentado el Mir:ror que es únicamente un lector RFID que se conecta por puerto USB a cualquier ordenador, y dispone también de las luces de estado de los Nabaztag. Esto permite reducir su precio al entorno de los 39 a 45 euros y acercarlo a todos los consumidores.
Para usar el Mir:ror es necesario utilizar etiquetas RFID que pueden estar incorporadas de fábrica en los productos que compremos o bien comprarlas por separado (una docena por 19 euros) y aplicarlas en los productos que queramos.
La respuesta del ordenador (en cualquier ordenador que tenga el lector será la misma) se puede programar para que haga lo que queramos, desde lanzar una aplicación, a leer las noticias, mandar un mensaje o cambiar nuestro estado en alguna red social. Esto, sin embargo, tiene un peligro, pues si perdemos ese objeto, cualquiera que lo acerque a un lector RFID obtendrá la misma respuesta, de modo que si lo configuramos, por ejemplo, para que lea nuestro correo, cualquiera podría leerlo hasta que desactivemos esa etiqueta perdida.
Además, las etiquetas RFID pueden recibir información a través de una dirección de correo electrónico única que está asociada a cada uno, de modo que el mensaje se mostrará en el ordenador (o lo recitara un Nabaztag/tag) en el momento en que sea detectada.
El kit con un lector Mir:ror, 3 Ztamps (etiquetas RFID) y dos Nanoztags (replicas de plástico en miniatura del Nabaztag con una Ztamp integrada) costará entre 39 y 45 euros y es compatible con Windows y Mac.