Actualmente casi todos los ordenadores nuevos incorporan en la controladora de disco la posibilidad de montar los discos duros formando una configuración denominada RAID (conjunto redundante de discos independientes).
Básicamente, el sistema consiste en formar un grupo de discos duros físicos y hacerlos funcionar conjuntamente. La mayor parte de las veces, se realiza una distribución de los datos de forma que se encuentren duplicados en diferentes discos; otras simplemente se juntan discos físicos para usarlos como uno solo. El objetivo de esto es conseguir mayor capacidad o velocidad en unos casos, mayor seguridad de los datos, o más tolerancia a los fallos físicos de los discos en otros.
Originalmente las configuraciones RAID estaban destinada a los grandes servidores, pero con el tiempo ha ido imponiéndose a servidores pequeños, y por fin es asequible para el usuario doméstico.
Cabe adelantar que la gestión de discos en un sistema RAID se puede realizar por software, pero no es nada recomendable, ya que en un equipo doméstico puede ralentizar los recursos de manera desesperante sobre todo cuando los discos tengan más del 60% de la capacidad ocupada. Es aconsejable que el RAID se monte por hardware con la misma controladora y si ésta no lo permite, entonces se puede adquirir una. Una marca de gran calidad, aunque con un precio acorde a dicha calidad, es Adaptec. Promise tiene controladoras RAID por lo general más económicas y con una relación calidad/precio excelente.
El sistema RAID puede configurar los discos de diferente manera. Dependiendo de la configuración que se utilice, se establecen diferentes niveles y como siempre en estos casos, al principio se utilizaron configuraciones básicas o estándar y posteriormente se fueron combinando entre ellas, dando lugar a configuraciones anidadas unas con otras.
Dependiendo de lo que quieras obtener, deberás usar uno u otro nivel de RAID. A continuación te muestro las más usuales:
RAID 0. En este nivel, se combinan un mínimo de dos discos duros físicos para obtener un solo disco de capacidad igual al menor de ellos multiplicado por el número de discos total. Es decir que si juntamos dos discos de 200 GB y uno de 160 GB obtendremos un disco de 480 GB (160 x 3). y perderemos 80 GB. Esta configuración es muy básica y no es tolerante a fallos físicos de los discos ni de los datos tampoco ya que ni siquiera tiene control de paridad. La ventaja es la mayor velocidad, pues los datos se escriben simultáneamente en todos los discos, de modo que tardan menos en transferirse todos los datos.
El control de paridad es un sistema de chequeo de datos que sirve para evitar errores en la transmisión de datos y que está basado en añadir un bit más de control a cada paquete de 8 bit de datos (byte).
Existe un sistema llamado JBOD (Just a Bunch Of Drives, sólo un montón de discos) que hace algo parecido pero la capacidad total del disco lógico que se obtiene es igual a la suma de todos los discos.
RAID 1. También llamado Mirroring (Espejo) ya que en este nivel, se montan dos discos en los que la controladora graba por duplicado y a la vez como si de un sólo disco se tratara, consiguiendo así asegurar los datos en caso de producirse la rotura de uno de los discos.
RAID 2. Actualmente en total desuso, ya que divide la información por bits en vez de grabarla por bloques con lo que un servidor que actualmente trabajara a 64 bits, necesitaría 78 discos, contando los discos por cada bit y los discos de control de errores.
Aunque la tasa de transferencia sería elevadísima, el gran número de discos la hace inviable.
RAID 3. Igual que el anterior, pero esta vez divide en bytes. También está en desuso debido a para cada dato que se lee, este se encuentra repartido en todos los discos, es decir siempre tienen que funcionar todos los discos para sacar cada dato.
RAID 4. Divide la información en bloques. Del total de discos que se utiliza, uno de ellos es para el control de paridad y los otros contienen la información repartida. Es un sistema muy rápido para servir información cuando la que se solicita se encuentra en discos físicos diferentes.
RAID 5. Uno de los niveles favoritos de la mayoría de los usuarios. Al juntar varios discos en uno, se pierde la capacidad de uno de ellos, es parecido al nivel 4 pero aquí el control de paridad está distribuido por todos los discos, lo cual, hace que por ejemplo en una combinación de tres discos, si se rompe uno de ellos, no se pierde nada de información.
RAID 6. Igual que el nivel 5, pero añadiendo un bloque más de control de errores, por lo que obtenemos menos capacidad total, pero más tolerancia a fallos.
Los niveles 5 y 6 tienen también unos niveles complementarios llamados extendidos, en los cuales se comportan igual pero añaden además un disco de reserva que no entra en funcionamiento a no ser que se produzca un fallo.
RAID 7. Equivale a los niveles 3 y 4 pero con sistemas de caché (memoria intermedia) de lectura y escritura.
Los siguientes son anidados:
RAID 10. Consiste en formar la distribución a nivel 0 de varios niveles 1 es decir se juntan varios sistemas espejo para formar un sólo volumen.
RAID 30. Al igual que el nivel 10 pero combinando grupos de volúmenes que a su vez se han combinado en nivel 3. Configuración para grandes servidores ya que es muy costosa pero aporta fiabilidad al estar distribuida y gran velocidad al estar los discos físicos en el nivel 3.
RAID 50. Consiste en montar dos o más de dos sistemas RAID 5, formando con todos ellos un RAID 0.
RAID 100. Forma un sólo volumen de varios sistemas RAID 10, dando así cabida a discos de un tamaño enorme, pero muy fiables.
La mejora de los sistemas RAID frente a los sistemas simples de gestión de discos, es indiscutible sea cual sea el nivel que uses, sin embargo no olvides que RAID no es un sistema de copia de seguridad o similar y por ello no pienses que tu datos están completamente a salvo.