Nada menos que el multimillonario co-fundador de Microsoft, Bill Gates, ha declarado públicamente que los robots se convertirán en breve en uno de los pivotes de la industria tecnológica, y que el actual estado de la industria robótica le recuerda al mercado del PC hace 30 años.
Juzgando lo visto en la edición de este año del
Consumer Electronics Show (CES) de Las Vegas, tiene parte de razón. Como ya pasara con el mercado de los PC en 1977, existe un número creciente de pequeños fabricantes con productos que ya son una realidad (no son sueños e incertidumbres), lo suficientemente interesantes como para un ocupar un pabellón completo de la feria.
Si hay un fabricante especialmente conocido en suelo norteamericano es
iRobot, que presentó en la feria su robot aspirador de suelo autónomo Roomba y el robot escoba Scooba. Ambos son discos de aproximadamente el doble de tamaño de un plato de comida que avanzan por el suelo mientras limpian, hasta que se quedan bajos de batería y vuelven a su estación de carga. La compañía espera que las ventas sobrepasen los dos millones de unidades.

IRobot aprovechó CES para anunciar iRobot Create, una versión de Roomba con puertos I/O y sin la aspiradora, que las compañías desarrolladoras de robots puede utilizar como plataforma inicial para otras creaciones. Su precio de salida es de 129 dólares.
Bryan Adams, analista de la compañía, mostró vídeos de robots Create que se desarrollaron en cuestión de días, gracias a que la compañía se encarga de la parte de movilidad de los diseños. Se pudo ver desde una unidad que podía recoger calcetines del suelo hasta otra cuya dirección y velocidad estaban determinadas por el esfuerzo de un hamster situado en una esfera de plástico en la parte superior del robot. El kit Create tiene 32 sensores integrados, un lenguaje de script que puede ser controlado desde un PC y compatibilidad con los accesorios de Roomba.
Por supuesto, la robótica no sería una industria si el jugador principal no tuviera competencia, y la tiene, de hecho. La compañía surcoreana
Microbot dispone de otro robot de limpieza con forma de disco que barre y aspira el polvo del suelo, llamado UBOT. Con sus funciones combinadas, es dos veces más alto que Roomba.
Básicamente, UBOT limpia suelos de madera en los que previamente se han insertado códigos de barras laminados que sólo son visibles bajo luz ultravioleta. El robot cuenta con un sistema de inteligencia artificial que reconoce las láminas del suelo. La ventaja del suelo laminado es que se pueden proporcionar al robot órdenes precisas (qué cuarto limpiar primero y cuál dejar para el final), lo que le lleva a operar de forma más rápida y eficiente. Puede funcionar sin la laminación, pero entonces actuará como un Roomba, moviéndose hasta que choque con algo. Microbot está buscando distribución en Estados Unidos para el producto. Cuando esté disponible, debería costar alrededor de 1.000 dólares.
Microbot también ha mostrado un robot patrullero llamado Romi. Básicamente, se trata de un UBOT que incorpora una superestructura equipada con una cámara que podría enviar imágenes al propietario de forma remota. Aún no hay precio estimado de venta ni fecha de disponibilidad.
En su stand en el pabellón de Robótica, la compañía surecoreana
Yujin Robot también mostró un limpiador de suelo y un robot de patrulla. Según Seony Park, CTO de la compañía, la aspiradora de suelo iClebo de 700 dólares (541 euros), con forma de disco como las otras, resulta superior a Roomba porque es más silenciosa, su aspiradora es más potente y no choca contra los muebles debido a que utiliza tanto infrarrojos como lentes de contacto.

El robot de Yujin, llamado iRobi, mide dos 61 centímetros, y su rostro ha sido diseñado para ganarse la simpatía de los más pequeños de la casa. Una vez adquirido, podemos conducirlo por la casa por control remoto para que se familiarice con el entorno. Después se le puede pedir, por ejemplo que vaya a un cuarto, haga una foto y se la envíe al propietario, aunque éste se encuentre en otro sitio. La compañía estima que el precio de venta en Estados Unidos será de 3.000 dólares (2.320 euros).
Meccano, la compañía francesa que fabrica Erector, es también la responsable de Spyke, un robot que se puede montar en un par de horas, después de elegir entre varias configuraciones. Puede, además, ser controlado vía Internet mediante Wi-Fi, hacer fotos e interactuar con un micrófono y un altavoz. El prototipo mostrado en CES tiene manos meramente cosméticas, pero Meccano espera ofrecer de forma eventual un lanzamisiles de juguete a modo de accesorio. Se espera que la unidad básica cueste 269 dólares (208 euros) y esté disponible para las próximas Navidades.

Otros stands estaban ocupados por agencias gubernamentales japonesas, como
Robot Technology Osaka, que mostró diversos productos robóticos japoneses. Entre los más llamativos estaba Paro, un robot terapéutico con aspecto de foca pequeña programado para resultar entrañable a los niños. Su coste es de 3.500 dólares (2.700 euros), pero sólo se vende en Japón, explica Kevin Kalb, coordinador de la oficina de asuntos exteriores japonesa en Chicago, que también estaba en el pabellón. Paro ganó un premio el año pasado del Ministerio Japonés de Economía, Industria y Comercio, cuya intención es contrarrestar los efectos de una población activa decreciente en Japón, a causa de una tasa de natalidad en descenso y el aumento de la tercera edad.
En efecto, el Ministerio nipón está diseñando un plan oficial para que los robots se asimilen en la sociedad japonesa, de cara a 2025. En los próximos años, el plan incluye soporte para la creación de un mercado de robots de servicio, desarrollos de robots humanoides, proyectos de desarrollo de infraestructura común y desarrollo básico para robots de estrategia avanzada.
Este escenario debería comenzar en 2010, para encontrarse a pleno rendimiento para 2015. Para entonces, el mercado de robótica japonesa debería suponer 26.000 millones de dólares (20.000 millones de euros), y los robots para propósitos generales ya estarán en circulación.
Desde su esquina en el pabellón, el cofundador de la compañía californiana
Ologic reconoce que los japoneses cuentan con una década de ventaja en lo que concierta a los robots humanoides pero, como Roomba demuestra, un diseño humanoide no siempre es garantía de éxito.
Su compañía hace prototipos para desarrolladores y nuevas compañías. “Nuestros principales éxitos han tenido que ver con juguetes y algunos pequeños proyectos para Disney”. Al igual que Gates, asegura que “el mercado es similar al de los PC hace treinta años. Estamos comenzando a ver grupos de inversores que comienzan a fijarse en esta industria que no estaban hace cuatro años, cuando empezamos. También quieren invertir en nosotros, pero hemos decidido que no nos hace falta”. Sin embargo, los asistentes, con su procesión de cámaras, prefieren fijarse en el stand cercano de la compañía WowWee, de Hong Kong, que vende juguetes con funciones robóticas. La principal atracción es un busto cantante de Elvis Presley, que se vende al precio de 249 dólares (192 euros).