Únicamente el 3 por ciento de los 6.500 encuestados por el estudio de Nokia reciclaron sus teléfonos móviles. Afortunadamente, sólo el 4 por ciento de ellos acabaron en vertederos. De hecho, cerca del 44 por ciento simplemente se guardaron en casa. Aunque muchos usuarios también dan sus móviles a amigos y familia o los venden.
El principal reto para cambiar esta dinámica es la falta de conciencia sobre el tema. Así lo cree Susan Allsopp, portavoz de Nokia. En torno al 74 por ciento de los usuarios afirman que no se plantean reciclar sus teléfonos y la mitad ni tan siquiera estaban al tanto de que existía esta posibilidad.
“Estamos sorprendidos por los bajos niveles de concienciación, pero al mismo tiempo, es una oportunidad para nosotros el poder trabajar con la gente para aumentar ese número de teléfonos reciclados”, explica Assopp.
Para ilustrar cómo una mejor tasa de reciclaje puede afectar al medio ambiente, Nokia explica que si cada uno de los 3.000 millones de propietarios de teléfonos móviles los reciclara, eso supondría que 240.000 toneladas de materiales podrían ser reutilizados. Las emisiones de carbono que se ahorrarían reutilizando ese material podrían ser el equivalente a eliminar hasta 4 millones de coches de nuestras carreteras. Así al menos lo afirman los datos de Nokia.
Entre el 65 y el 80 por ciento de un teléfono móvil puede ser reciclado. Los metales de los teléfonos móviles pueden acabar refundidos en tejados de cobre o en rellenos dentales, por ejemplo. Otros materiales que forman parte de nuestros móviles pueden integrarse en chips y utilizarse como materiales de construcción o para hacer carreteras.
Así las cosas, Nokia está extendiendo su infraestructura para el tratamiento de teléfonos usados. Por ello, cuenta con diferentes puntos de recolección de teléfonos móviles en 85 países, así como alianzas con plantas de reciclaje en cada continente, con la excepción de África. Nokia no obtiene beneficios de todo esto, pues le supone un coste construir la infraestructura, según Allsopp.
Pero también hay otro elemento a tener en cuenta, a Nokia todo esto le puede beneficiar, pues si puede convencer a sus clientes para que lleven sus viejos teléfonos móviles a sus puntos de recogida, además de ser una gran ayuda para el medio ambiente, eso también significa que los teléfonos no serán restaurados y vueltos a vender, provocando que la gente compre nuevos móviles e incrementando así las ventas de la firma finlandesa.
Hoy en día, la restauración o recuperación de móviles se ha convertido en un gran negocio, con grandes cantidades de dinero en juego, según explica un analista de Gartner, Annette Zimmermann. Sin embargo, Allsopp tiene una explicación diferente para aclarar porqué Nokia no apoya la reutilización de móviles. “Los gobiernos de diferentes países no autorizan el lanzamiento de productos electrónicos de segunda mano en sus territorios, pues están concienciados de que no serán demandados y que acabarán en montañas de deshechos”.