En marzo de 2004 la Comisión condenó a Microsoft por abuso de posición dominante, imponiéndole una sanción de 497 millones de euros, además de exigirle licenciar sus protocolos de software servidor de trabajo en grupo. La Comisión pretendía así estimular la competencia en el mercado de software de servidor.
El pasado mes de diciembre, la Comisión emitió un nuevo conjunto de acusaciones contra Microsoft por incumplir la parte de la condena relativa a la interoperabilidad de los servidores de grupos de trabajo. En opinión de los responsables de la Comisión, la documentación proporcionada por la compañía resultaba imprecisa, y no permitía a los desarrolladores crear productos que pudieran interoperar en condiciones con el software servidor de Microsoft.
En el caso de que Microsoft no cumpliera las exigencias de la Comisión, tendría que pagar una multa de dos millones de euros diarios. Sin embargo, este pasado lunes el organismo decidió ampliar el plazo impuesto a la compañía para cumplir con las disposiciones hasta el 15 de febrero.
Según el Consejero General de Microsoft, Brad Smith, al ofrecer el código fuente para protocolos de comunicación, la compañía elimina de un plumazo las dudas que la Comisión pudiera tener al respecto de sus intenciones. En su opinión, también se han cumplido las condiciones exigidas en 2004, al ofrecer cerca de 12.000 páginas de documentación y 500 horas de soporte técnico a sus competidores.
La Comisión ha señalado en un comunicado que estudiará detenidamente el anuncio de Microsoft, aunque no se pronunciará al respecto hasta que no tenga todos los detalles.
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