
En un comunicado emitido por HP, la compañía informa de que Capellas abandona su puesto como director general y miembro del consejo de HP para “seguir otros intereses profesionales”. Sin embargo, la edición online de The Wall Street Journal indicaba ayer que Capellas va a unirse a WorldCom en sustitución de John Sidgmore como CEO de la compañía.
Portavoces de HP en Estados Unidos han declinado hacer comentario alguno sobre el posible destino profesional de Capellas, al igual que el propio interesado. No obstante, todavía WorldCom no ha tomado una decisión, ya que según The Wall Street Journal hay otros tres ejecutivos cuya idoneidad para el puesto de CEO se está estudiando.
Por su parte, Carly Fiorina, presidenta y CEO de HP, ha manifestado que la marcha de Capellas es “un punto de transición natural. Michael asumió un compromiso de llevar la fusión adelante y ahora, gracias al trabajo de todo el equipo, estamos cumpliendo con creces nuestros objetivos”. Fiorina añadió que “apoyo totalmente su decisión y aprecio la dedicación y pasión que ha aportado a nuestra iniciativa conjunta.
Michael Capellas también ha emitido un comunicado en el que afirma sentirse “cómodo con esta decisión debido al progreso de la integración, al momento que HP vive en el mercado y a la fortaleza del equipo de gestión”. Su puesto en HP no va a ser ocupado por nadie, de modo que los directivos que hasta ahora reportaban a Capellas lo harán directamente a Fiorina.
Las opiniones de los expertos respecto a este movimiento no se han hecho esperar. Martin Reynolds, analista de Gartner, afirma que la marcha de Capellas supone para HP la pérdida de un gran líder.
WorldCom se encuentra en un delicado momento, tras las irregularidades financieras que reconoció dos meses después de la marcha de Bernard Ebbers. El pasado mes de abril, John Sidgmore ocupó su puesto, que ahora abandona para ser vicepresidente de WorldCom. En agosto, la compañía afirmó haber descubierto 3.800 millones de dólares “erróneos” en sus cuentas y la semana pasada comunicaba que la revisión de sus cuentas arrojaría una diferencia de 9.000 millones de dólares. En julio se había acogido a la protección contra bancarrota y se enfrenta a acusaciones de fraude por parte de la Comisión de Valores estadounidense (SEC), denuncias de varios accionistas e investigaciones del congreso de ese país.
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