Los servicios “offshore” (externalización de operaciones) son cada vez más frecuentes en las empresas, y por tanto también lo es la demanda de profesionales muy especializados fuera de las fronteras de la empresa matriz. Varias empresas tecnológicas han comenzado a reclutar empleados extranjeros buscando no tanto el tradicional atractivo de bajos costes y salarios, sino por su capacidad y conocimientos técnicos. Es el caso de Google, que ha abierto una planta en Bangalore, India, para captar personal altamente cualificado en tecnología e incorporarla a sus procesos de ingeniería, diseño, investigación, implementación y desarrollo.
Bangalore está considerado el Silicon Valley de India, y para Google supone “una cantera de ingenieros de software brillantes”, según una de sus responsables de I+D. El área de investigación y desarrollo es cada vez más importante para las empresas, y en ella se buscan los mejores perfiles de profesionales. Utilizar profesionales procedentes de otras áreas de negocio o de otros países permite contar a las empresas con personal altamente cualificado implicado en los procesos y la identidad corporativa, y expertos en los mercados locales.
Varias empresas de capital riesgo en Silicon Valley están alentando a que las start-ups envíen sus áreas de desarrollo e I+D a otros países, bien sea buscando nuevos talentos, como el caso de Google, o buscando la reducción de costes, como muchas otras hasta ahora.
Lo que muchos ven como una mejora productiva en las empresas, otros ven en el offshore de profesionales cualificados una amenaza para el propio mercado laboral interno de Estados Unidos. De hecho, la tasa de paro referente a profesionales del sector TI en Estados Unidos alcanzó un máximo histórico del 5,2% en 2003. Aunque la proporción de profesionales de I+D que se han empezado a buscar en Asia todavía no llega al número de los que se buscan en áreas de poca cualificación (cadenas de montaje, etc), las cifras van aproximándose, según estudios de Gartner.
La inversión de empresas tecnológicas norteamericanas en Asia funciona desde 1998 cuando Intel y Microsoft abrieron áreas de I+D en China. Algunos gobiernos incluso incentivan económicamente la inversión de empresas americanas para que inviertan en centros de I+D, como Taiwán, donde las empresas extranjeras pueden deducir el 35% de sus inversiones en I+D de los impuestos que pagan por sus operaciones comerciales.
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