A inicios de 2008, el 83,3 por ciento de los españoles poseía teléfono móvil para su uso personal o compartido, lo que supone un incremento de 8 puntos respecto a 2005 (75 por ciento). Vemos pues que la brecha en el acceso a la telefonía móvil se ha reducido significativamente de 2005 a 2008, y que el incremento más significativo en la posesión de esta tecnología se observa en los tramos de edad de 51 a 65 años y de 66 años y más, así como también en la población de clase social media baja y baja.
El estudio destaca que la mayoría de los usuarios de telefonía móvil (un 54 por ciento) realiza de 1 a 4 llamadas diarias, la mayoría de ellas de carácter personal. Además, muchos de ellos disponen de diferentes aplicaciones y servicios en su teléfono móvil, siendo el SMS (93 por ciento) y, a cierta distancia, los juegos (78 por ciento) y la cámara de fotos digital (64 por ciento) los de mayor implantación. Más de la mitad de los usuarios también dispone de aplicaciones que le permiten el envío de MMS, descarga de tonos, logos o imágenes, y grabar y reproducir vídeos. La presencia de bluetooth (49 por ciento) y el acceso a Internet (45 por ciento) es algo menor, mientras que aproximadamente un tercio de los usuarios dispone en su teléfono móvil de infrarrojos, MP3 y radio FM.
Se podría decir entonces que la brecha digital se desplaza desde el acceso a la telefonía móvil a los usos de esta tecnología, ya que los jóvenes utilizan el móvil para un rango de actividades más amplio que los adultos. Así, según el informe, el 87 por ciento de los jóvenes de 14 a 25 años envía SMS, frente al 29 por ciento de los adultos de 50 a 65 años y el 8 por ciento de los mayores de 65 años.
En cuanto a las barreras de uso, un 17 por ciento de los españoles no posee en la actualidad teléfono móvil para su uso personal o compartido. La razón fundamental para ello es la percepción de falta de utilidad (el 44 por ciento argumenta que la primera razón para no tenerlo es que “no lo necesita”) y, en segundo lugar, un rechazo más motivacional, argumentando que “no les gusta” o que “les complica la vida”. La barrera económica o la complejidad son razones expresadas por algo más del 10 por ciento en cada caso.
Entre la población que no posee teléfono móvil, un 12 por ciento expresa que es muy o bastante posible que adquiera esta tecnología en el futuro, probabilidad que disminuye a medida que se incrementa la edad.