España es el segundo país de Europa occidental que registra un mayor índice de piratería informática, tan sólo por detrás de Grecia. Según el séptimo estudio anual sobre piratería informática elaborado por Business Software Alliance (BSA), el 49% del software que se utilizó en España durante el 2001 fue ilegal. Pese que el índice se ha reducido en un 2%, respecto a los resultados de 2000, España se encuentra 12 puntos por debajo de la media europea en lo que se refiere a índices de piratería. Este elevado porcentaje, según el presidente de BSA en España, Jordi Pons, se traduce en unas pérdidas de más de 113 millones de euros para la industria tecnológica española.
Pero la piratería no es solo patrimonio español. El informe refleja que el índice mundial de piratería ha aumentado durante dos años consecutivos, incrementándose del 37% de 2000 al 40% en 2001. En Europa Occidental el índice de piratería subió en un 3%, con lo que se sitúa en un 37%. Por países, Francia y Alemania han registrado los mayores aumentos de actividades informáticas delictivas en Europa, con unos índices respectivos de 46% y 34% respectivamente. En total, En Europa se han registrado unas pérdidas de 2.700 millones de dólares para el sector.
El incremento de aplicaciones informáticas piratas se explica, según Pons, porque la copia ilegal de software se ha convertido en un “delito socialmente aceptado”. El director de BSA España señala que “la piratería de software continúa siendo un problema alarmante para la economía de Europa Occidental, provocando pérdidas de puestos de trabajo, y disminuyendo la recaudación de IVA y otros impuestos en todos los países”. Según el estudio de BSA, que no realiza distinciones entre la piratería de usuarios y empresas, las pérdidas totales como consecuencia del software ilegal han sido de 11.626 millones de euros, una cantidad ligeramente inferior a los 12.453 millones de euros registrados en 2000. Este leve descenso, que se contradice con el aumento del porcentaje de la piratería, se explica, según Pons, en la bajada de los precios del software y a una mayor fortaleza del dólar durante 2001.
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