Siete empleados afroamericanos han presentado una demanda por discriminación racial contra Microsoft, a quien reclaman 5.000 billones de dólares (920 billones de pesetas), alegando que la compañía les ha olvidado en promociones y ascensos, y discriminado en sueldos y políticas de despido con una "mentalidad esclavista".
Seis de los demandantes se han sumado ahora a la demanda presentada el pasado mes de junio por Rahn Jackson, un alto ejecutivo de la oficina de la compañía en Washington, quien acusó al gigante del software de haberle discriminado repetidamente en promociones dentro de la compañía a favor de hombres y mujeres blancos, despreciando sus más de ocho años de trabajo en la empresa y 17 años de experiencia.
Además, irónicamente, el caso Jackson ha sido asignado al juez Thomas Penfield Jackson, la misma autoridad judicial que el pasado mes de junio dictaba una resolución sobre la partición de la compañía en dos por haber vulnerado la ley antimonopolio, aunque esta sentencia fue recurrida por Microsoft.
El pasado miércoles, el abogado que representa a los demandantes, Willie Gary, daba una conferencia de prensa en Whasington anunciando la demanda. "El mundo entero necesita saber que Microsoft no es la compañía que pretende ser. La imagen no es la que quieren hacernos creer, ya que tienen una mentalidad esclavista con los empleados afroamericanos que trabajan en la compañía", señaló.
Gary, que ha ganado otros casos por racismo con multimillonarias sentencias, pretende enfocar el caso como una ación generalizada contra todos los trabajadores negros de la empresa. Y para ello, su bufete de abogados pretende hablar tanto con empleados blancos como de color para averiguar alguna evidencia de discriminación. Como prueba, afirma Gary, en la compañía trabajan entre 21.000 y 25.000 empleados, de los cuales sólo 500 son de raza negra. Y además, señala que de los 5.000 altos ejecutivos de la compañía, sólo 83 son afroamericanos.
"Estas cifras indican que su idea de América y de los americanos, no es lo que significa realmente América", señaló. "Esto da credibilidad a las muchas acusaciones que hemos oído de mis clientes en los términos de cómo la compañía les ha discriminado en ascensos, promociones y sueldos y su manera de evaluar a los empleados", añadió.
Tres de los demandantes tienen o han tenido trabajos de tipo técnico. Uno de ellos, Derrick Washington, especialista técnico en la oficina de Microsoft en la ciudad de Washington, trabajó para la compañía durante siete años, y nunca fue ascendido a pesar de haber recibido seis de los cursos de formación de la compañía. "Eran un requisito imprescindible para mí si quería ascender", señaló, pero dejó la compañía porque su jefe directo le vino a decir que "empezase a buscar otro trabajo". Washington afirmó que conocía altos directivos de la compañía que no poseían dichos cursos de formación.
Los otros dos trabajadores técnicos, James Pipkins y Chima Echeuro, son desarrolladores de software. El primero continúa con su trabajo en la oficina central de Washington, mientras que Echeuro no llegó a trabajar por mucho tiempo para Microsoft.
Otros demandantes afirmaron en el rueda de prensa que el trato que habían recibido era discriminatorio e inhumano. Jozette Joyner explicó que a pesar de su larga experiencia, recibía menor salario y posición en la empresa que otros hombres blancos con menos experiencia.
Por su parte, el portavoz de la compañía, Jim Cullinan, eludió hacer cualquier comentario sobre estas acusaciones, aunque la vicepresidenta de Recursos Humanos de la compañía, Deborah Willingham, afirmó que en Microsoft no existe ninguna política discriminatoria ni racista. "Nosotros tomamos estas alegaciones de forma muy seria, e inmediatamente abrimos una investigación sobre el asunto", afirmó.
"Microsoft alberga un 100 por cien de diversidad", señaló Willingham, quien añadió que la compañía trabaja, recluta, prepara y promueve en sus empleos a las mujeres y minorías. "De hecho, se ha producido un incremento de las minorías étnicas entre los empleados del 16,8 por ciento en 1997 al actual 22,1 por ciento".
Según Willingham, la compañía ha invertido más de 100 millones de dólares (unos 18.400 millones de pesetas) en los últimos años para estimular los campos científico y técnico entre las mujeres y minorías, incluyendo los 86.4 millones de dólares (unos 15.900 millones de pesetas) en asociación con la Fundación United Negro College.
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