Kodak nos envió el portafotos de mayor tamaño de los analizados. Su pantalla tiene una diagonal de ocho pulgadas y es panorámica, pero el marco que lo rodea tiene unas generosas dimensiones. De serie es de color negro, con un borde interior brillante y el exterior mate, pero se pueden adquirir otros modelos para cambiarlo.
Además de tener una pulgada más de diagonal, la resolución aumenta hasta 800 x 480 píxeles, por lo que la definición es superior a la de los marcos de 7" que ofrecen 480 x 234, llegando a 115 x 122 píxeles por pulgada frente a 79 x 68. Esto se nota en las imágenes, que se pueden ver de cerca sin apreciar píxeles ni bordes escalonados, además de unos degradados más suaves.
El soporte está integrado en la parte posterior, por lo que basta con desplegarlo y extenderlo para que quede en una posición valida para colocarlo tanto en horizontal, como en vertical. Sin embargo, cuando se coloca en vertical queda algo inestable, corriendo el riesgo de que se caiga hacia atrás si se tropieza la esquina superior izquierda. Además, en esta posición queda el cable de alimentación arriba y las ranuras para las tarjetas abajo, justo al revés de lo que resultaría cómodo. Un buen detalle es el soporte para el mando a distancia que se incluye con el marco y se monta oculto en la parte posterior. De ese modo el mando tiene su sitio y no lo perderemos.
Además de colocarlo sobre una mesa, lo podremos colgar en la pared con un solo tornillo, tanto en posición vertical como horizontal. Otro soporte previsto por Kodak es una rosca estándar de trípode colocada en su parte inferior.
Este modelo soporta todo tipo de tarjetas, incluyendo las Compact Flash de tipo II y las xD. También se puede conectar un stick USB, aunque para ello hay que hacer uso de un cable adaptador que se incluye en la caja.
Un elemento diferenciador, que sólo incluyen el modelo de Kodak y el de Samsung es la conexión Wi-Fi, mediante la que podremos obtener una enorme flexibilidad a la hora de visualizar fotos. En este caso, se podrán ver las imágenes almacenadas en un ordenador de la red local o incluso las subidas a Kodak Image Gallery, con lo que podemos mantener una galería en línea y mostrarla en el marco digital.
Por último contamos con la opción de copiar los archivos en la memoria interna para no depender de tarjetas o accesos de red. Cuenta con 128 MB y se puede volcar fácilmente el contenido de cualquier tarjeta conectada. También es posible imprimir las fotos directamente desde el marco si lo conectamos a una impresora compatible PictBridge.
Además de fotos en formato JPEG, es posible reproducir vídeo en varios formatos, así como archivos MP3. Kodak ha incluido un par de altavoces, pero también una salida de audio, en la que podremos conectar unos auriculares o enviar el sonido a una salida de mayor calidad.
Aunque no dispone de funciones de reloj, es posible configurar la hora y programar el encendido y apagado automático en determinado momento.
La navegación por los contenidos se hace en modo gráfico cuando se trata de fotos, presentando miniaturas en dos filas de cinco elementos y su nombre completo en la parte superior. En este modo de exploración los archivos de sonido se ignoran, pues dispone de un modo específico para acceder a ellos con un botón directo en el mando a distancia. Al hacerlo se ignora el resto de archivos y se muestran los de sonido con su nombre completo. Se trata de uno de los marcos más rápidos al leer archivos, lo que agiliza mucho la visualización de fotos de forma manual.