El marco de Airis está diseñado en metacrilato negro, con un frontal que se puede desmontar fácilmente, por lo que sería factible cambiarlo. Sin embargo, Airis se reserva esta opción para comercializar diferentes modelos que, según nos informan, tienen previsto vender próximamente. Aunque su diseño es muy propicio para poder colocarlo colgado, el fabricante no ha contemplado esta posibilidad, por lo que carece de los anclajes necesarios para hacerlo.
Las ranuras de memoria y conectores se encuentran en la parte inferior. Esto obliga a levantar el marco cada vez que vayamos a poner una tarjeta, a menos que esté colocado en formato vertical, en cuyo caso quedarán a la derecha, fácilmente accesibles. Dispone de lector para tarjetas Compact Flash de tipo I (las de tipo II, menos habituales, no caben), MMC/SD o Memory Stick, así como algunas de sus variantes. Sin embargo no admite tarjetas xD, por lo que si tienes una cámara es una Olympus o una Fujifilm, este marco no será el más adecuado. Junto a ellos se encuentra un conector mini-USB que podremos utilizar para acceder directamente a las fotos de una cámara o bien a un stick USB. Para ello se incluye un cable adaptador a USB normal. El uso de este cable puede resultar incómodo si vas a utilizar con frecuencia dispositivos USB en lugar de tarjetas.
También encontramos un jack de salida de audio y una salida AV con la que podremos conectar el marco a cualquier TV (se incluye el cable). Esto es una excelente opción para ver las mismas fotos a mayor tamaño. Este marco, junto con el de Leotec, son los únicos de la comparativa en los que se ha incluido.
Con el marco también se incluye un mando a distancia con 20 pulsadores, en el que nos resultó fácil perdernos. Hay que habituarse a él para encontrar cada botón.
Aunque la pantalla es panorámica, con unas proporciones de 16:9, también puede configurarse para funcionar en modo 4:3. En cualquier caso las fotos siempre pueden verse bien proporcionadas. En modo presentación se puede programar que cada foto se muestre 1, 3 ó 5 segundos, o bien podremos dejar una fija. Es el marco con más opciones de configuración de imagen, incluyendo brillo, contraste, tono, saturación y definición . Pero su punto débil es un ligero pero persistente parpadeo que hace algo incómodo observar las imágenes de cerca. Además se percibe una definición escasa, que hace que los detalles más pequeños de las fotos se confundan.
Cuando se utiliza para reproducir películas MPEG2, se puede elegir el idioma de audio y de los subtítulos, lo que unido a la posibilidad de conectarlo a un TV, lo convierte en un reproductor de vídeo alternativo muy interesante. Además también puede reproducir archivos de audio MP3 o WMA.
Cuando accedemos al contenido de una memoria desde un modo específico (foto, vídeo o música) encontraremos todo el contenido reproducible junto, aunque se encuentre en distintas carpetas. Las fotos se muestran como miniaturas en una parrilla de 3 x 3, o bien como lista de ficheros. Los videos y la música sólo como lista de ficheros. Antes de grabar una tarjeta con contenido específico para el marco conviene renombrar los archivos para que no tengan más de 8 caracteres, pues en caso contrario se cortarán pudiendo resultar complicada su identificación. La carga de archivos resulta algo lenta, aunque una vez iniciada una secuencia de imágenes puede pasar desapercibida.
Por último, si accedemos desde el modo genérico de archivos, podremos navegar por la estructura de carpetas de la memoria.