Ian Freed, el director de Amazon para la línea Kindle, ha explicado como la idea de hacer libros electrónicos empezó a cobrar vida hace seis o siete años, cuando la única forma de leerlos era un ordenador. Entonces en Amazon se plantearon que necesitaban un dispositivo que funcionara, como mínimo, como un libro de papel, y en el que la experiencia de lectura fuese la misma. Así nació el Kindle, una tableta ligera, basada en una pantalla de tinta electrónica que permite la lectura cómoda incluso a pleno sol. Y es que estas pantallas carecen de iluminación, y el contenido se dibuja con auténtica tinta, por lo que el aspecto es más parecido al del papel que ninguna otra pantalla.
Kindle se lanzó en Estados Unidos en 2007 con el objetivo que de fuese tan fácil de usar como un libro, sin necesidad de manuales, ni cables, ni problemas de calentamientos. El objetivo, que según Freed se suele conseguir, es que al cabo de unos días de uso, te olvides del dispositivo y sólo veas el contenido.
Una de las peculiaridades del Kindle frente a otros libros electrónicos es su conexión 3G, que permite descargar cuantos libros se quieran desde la tienda de Amazon sin ningún coste añadido por la conexión y en menos de un minuto por libro. Tan sólo hay que pagar el libro, que se pueden encontrar con precios desde 99 centavos de dólar e incluso de forma gratuita. La conexión es totalmente transparente para el usuario y funciona en cualquier país al que se vaya, siempre que haya cobertura 3G.
Ahora el Amazon Kindle llega a España y a otros muchos países, pero lo hace lastrado por el idioma. Por el momento la mayor parte del contenido disponible en Amazon son libros en inglés, más de 250.000, aunque esperan añadir pronto más contenido en otros idiomas, que será accesible desde cualquier lugar del mundo. Por ejemplo, ya hay disponibles algunos periódicos en español, como El País, al que es posible suscribirse, o bien comprar sólo la edición del día.
Además, la web también está en inglés y el precio se expresa en dólares, por lo que el usuario habitual del Kindle tendrá convertirse en un seguidor habitual de la cotización de esta moneda y habituarse al cálculo mental, ya que el Kindle tampoco dispone de un conversor de divisas. Según Ian Freed, esto se debe al espíritu internacional del dispositivo, pero no sería difícil desarrollar la web en varios idiomas y con la información en varias monedas, y hacer que se presente según la configuración de cada Kindle. Teniendo en cuenta que según los últimos informes, casi la mitad de los adultos españoles no habla ningún idioma extranjero, esto puede suponer un problema y, en cualquier caso, parece lógico que se intente facilitar la compra lo más posible, para evitarle dudas y complicaciones al cliente.
Donde es la estrella es en Estados Unidos, que ocupa la primera posición en todas las listas de productos de Amazon: los más vendidos, los más deseados y los más regalados. Además, el porcentaje de libros electrónicos frente a los de papel cada año crece más.
El Kindle tendrá un precio de 279 dólares en origen, al que hay que añadirle los gastos de envío (unos 20 $) y los de aduanas. En total llega a España a 348 $ que, a día de hoy, son 234 euros. Como el precio siempre está en dólares, la cantidad en euros dependerá de la cotización del día.
Para el año que viene Amazon también empezará a vender en España el Kindle DX, de mayor tamaño, y más adelante puede que lleguen pantallas en color, pero sólo cuando mejoren su calidad, pues los primeros desarrollos de laboratorio aun no son capaces de ofrecer la experiencia similar a la de un libro real que busca Amazon. Por el mismo motivo, Freed descarta las pantallas táctiles. Técnicamente sería fácil, pero exige colocar un cristal delante que provocaría reflejos de luz, alejándose del aspecto de papel real que ahora tiene el Kindle.