AMD Turbo Core es una tecnología muy similar a la contemplada por Intel, y que a su vez denomina de forma muy parecida como Turbo Boost. No es otra cosa que ofrecer la posibilidad de incrementar o disminuir automáticamente la frecuencia de reloj de los diferentes núcleos que componen la CPU, y que se encuentren activos, con el fin de optimizar el rendimiento del procesador y poder alcanzar la máxima eficiencia energética del sistema en el que vaya integrado.
Desde la compañía destacan que la tecnología viene activada automáticamente por defecto, sin requerir de ningún software específico, drivers, o utilidades para que entre en funcionamiento. Actualmente, todas las placas base que incluyen zócalo compatible AM3 para los nuevos procesadores, soportan la tecnología Turbo Core, sin necesidad de instalar software adicional. La tecnología Turbo Core mantiene los márgenes de disipación térmica TDP fijados.
Según las pruebas llevadas a cabo con los modelos de procesadores actuales, la frecuencia de reloj de cualquiera de ellos puede verse incrementada hasta un máximo de Phenom II X6 a finales de verano.
En nuestro laboratorio ya hemos tenido la oportunidad de probar algunos de estos nuevos sistemas, como la placa base MSI 890GXM-G65, cuyo chipset implementado es el 890GX. En la BIOS del sistema, la opción viene preconfigurada en modo “Auto”, con lo que el procesador por defecto maneja los valores en base a sus necesidades. No obstante, AMD lanzó hace ya tiempo su aplicación denominada “OverDrive”, disponible de forma gratuita en la Web, con la que bajo entorno gráfico de cualquier versión de Windows, es posible manipular estos y muchos otros valores de la CPU, placa base, voltajes, frecuencias, así como refrigeración del sistema. La herramienta dispone de opciones básicas, o utilización en modo avanzado, con posibilidad de fijar las velocidades de reloj de cada uno de los núcleos.
A decir verdad, ambas tecnologías resultan de gran interés, dado que permiten incrementar la potencia del sistema, manteniendo en todo momento un control sobre los límites establecidos de TDP o disipación térmica, con el fin de evitar que los núcleos que forman parte de la pastilla de silicio puedan sufrir daños irreversibles. Tanto en ordenadores portátiles, como en sistemas de gran envergadura que cuenten con una granja de servidores, la posibilidad de tener bajo control el consumo energético estimado resulta muy satisfactorio para cualquier compañía, además de que Turbo Core acaba optimizando el tiempo de vida de los procesadores con valores a lo largo de su vida útil que nunca lograron estar tan cerca de la cifra ideal.