En ocasiones nos encontramos con que tenemos que hacer algo en un ordenador que no es el nuestro y echamos de menos nuestros programas habituales, nuestras herramientas pero, sobre todo, nuestras configuraciones. Si en tu ordenador tienes configuradas teclas rápidas, y macros para agilizar el uso, cuando vayas a otro PC seguro que te gustaría tenerlas también. Otras veces, utilizamos ordenadores ajenos para editar nuestros documentos. Aunque estos documentos estén en una unidad externa y nos los volvamos a llevar, inevitablemente habrán quedado trazas de ellos en el ordenador en cuestión, pues prácticamente todos los programas generan archivos temporales en lugares distintos a donde está el fichero original. Si esos archivos contienen alguna información "delicada" estaremos comprometiendo la seguridad.
La solución más evidente es usar sólo nuestro ordenador, y si necesitamos hacerlo en otro lugar, llevarnos nuestro propio portátil. Pero tampoco es necesario llegar a tanto. Un programa de virtualización puede ser suficiente para resolver ambos problemas.
Los programas de virtualización de hardware, como VMWare o Virtual PC, simulan el hardware de un PC, y permiten instalar cualquier sistema operativo sobre el. Podremos incluso acceder a la BIOS del PC virtual y ajustar sus características, por lo que proporcionan la mejor independencia entre la plataforma anfitriona y la alojada. Sin embargo tienen un gran inconveniente, que son los recursos que precisan, tanto en procesador como en memoria.
Otra solución menos flexible pero también menos exigente, son los programas que no simulan ningún hardware, sino que se aprovechan del sistema operativo ya instalado para virtualizar otra instalación del mismo sistema. Básicamente lo que hacen es utilizar los archivos fijos del sistema operativo y crear una nueva copia de todos los archivos variables y de usuario. Si esta copia la ponemos en una unidad extraíble podremos llevarnos todos estos archivos de un PC a otro y el sistema seguirá funcionando exactamente igual, con la única condición de que ambos ordenadores estén ejecutando la misma versión de sistema.
A continuación vamos a utilizar Mojopac, uno de los programas que realizan este tipo de virtualización, para crear una instalación personalizada de Windows XP que podremos usar en cualquier ordenador que esté ejecutando Windows XP.
Características de Mojopac
Mojopac es una versión del software de virtualización de Ringcube. Se distribuye en tres versiones (Freedom, Deluxe y Enterprise Suite) de las cuales Mojopac Freedom es gratuita para uso personal y es la que vamos a utilizar.
Para poder instalarlo es imprescindible que los ordenadores en los que se vaya a usar utilicen la versión de 32 bits de Windows XP y que haya sido instalado desde cero, pues no funcionará si es una actualización desde Windows 2000. Admite las ediciones Home, Pro, Media Center y Tablet PC y en un futuro se actualizará para soportar Windows Vista.
Además es necesario disponer de privilegios de administrador en cualquier PC en el que se vaya a usar, de modo que si pensabas instalarlo en casa para después llevar a la oficina una instalación de Windows con todos tus juegos sin que se entere el administrador, olvídalo. Alternativamente el administrador del anfitrión puede instalar la aplicación Mojopac Usher para permitir el uso de Mojopac con cuentas de usuario limitadas.
En cuanto al hardware del anfitrión no es nada exigente. El único requisito exigido son 256 MB de RAM, recomendando 512 MB; y un puerto USB 2.0 o Firewire.
El disco donde llevemos el huesped puede ser cualquier unidad de almacenamiento externa, ya sea un disco duro o una memoria flash, pero es recomendable hacerlo en un disco duro por su mejor rendimiento. Puede incluso instalarse en un iPod. Si el puerto es USB tendrá que ser la versión 2.0, pues la 1.1 no ofrece suficiente rendimiento. Y lo más importante: 128 MB son suficientes. Al menos lo son para instalar el sistema básico. A esa cantidad habrá que sumarle lo que ocupen los programas que queramos instalar.
Instalando Mojopac Freedom
1. Descarga
Para instalar Mojopac empezaremos por descargarlo en este enlace. Es un archivo ejecutable de 12,9 MB.
2. Optimización del disco
A continuación conectamos la unidad USB donde lo queramos instalar. Si no está vacía, es recomendable ordenar su contenido lo mejor posible, pues Mojopac creará varios archivos y carpetas en el directorio raíz.
El autor recomienda que antes de continuar se optimice la unidad para rendimiento. Esto consiste en habilitar una caché de escritura que mejora las transferencias. A cambio tendremos que tener cuidado de no desconectar el disco sin antes haber hecho uso de la herramienta "Quitar hardware con seguridad" pues los datos pendientes de escribir se perderían y el sistema de archivos se puede corromper. Para optimizarla vamos a "Mi PC" y con el botón derecho pinchamos en la unidad conectada y seleccionamos "Propiedades". A continuación pinchamos en la pestaña "Hardware" y volvemos a elegir la unidad. La selección aquí no es tan intuitiva, pues los dispositivos aparecen por su identificador de hardware y no por la etiqueta de volumen o la letra de unidad. Sin embargo, las unidades ópticas y las disqueteras tienen un icono diferente, y entre los discos duros, el que primero aparece es el disco de sistema. Si no tienes demasiadas unidades conectadas, no debería ser complicado identificarla. Una vez encontrada la seleccionamos y pinchamos en "Propiedades" y luego en "Directivas". Por fin hemos llegado donde queríamos. Elegimos "Optimizar para rendimiento" y aceptamos los dos cuadros de diálogo.
3. Instalación del software
Una vez configurada la unidad, podemos ejecutar el instalador. Aceptamos la licencia para u