El Airis Kira es el primer ultraportátil que ha llegado al mercado español. El modelo 400 que hemos tenido ocasión de probar es el mejor equipado de la gama, pues cuenta con un disco duro de 40 GB que nos permitirá hacer una instalación de software más normal, sin preocuparnos de quedarnos sin espacio, y una batería con seis horas de autonomía. Los modelos 100 y 200, con 2 y 4 GB respectivamente, se encuentran seriamente limitados y apenas podremos salirnos de las aplicaciones preinstaladas, especialmente si los adquirimos con Windows XP, mientras que el Kira 300 tiene el disco de 40 GB pero la batería dura 4h 20 minutos (según especificaciones).
Tratándose de una nueva categoría, lo primero que corresponde hacer es ubicarla en el mercado. Este tipo de portátiles, de características limitadas y precio reducido, nacen a partir de la idea del OLPC de Nicholas Negroponte, cuyo objetivo era proporcionar acceso a la tecnología a los niños de países en vías de desarrollo. Inicialmente los OLPC iban a tener un precio de 100 dólares y funcionarían con una distribución de Linux. A día de hoy ya andan cerca de los 200 dólares, y lo último que se ha sabido es que Microsoft ha preparado una versión especial de Windows XP para que también funcionen con este sistema. Tal vez por ello, ya se ha anunciado la próxima versión, el OLPC XO-2, con un precio previsto de ¡75 dólares!
Como decíamos, la idea de un portátil básico por 100 $ sedujo a mucha gente y suscitó interés fuera del círculo de los países a los que iba destinado. Esto fue el pistoletazo de salida para la nueva hornada de ordenadores pequeños, ligeros, con la potencia justa para ofimática y navegación y, sobre todo, mucho más baratos que las opciones de bajo peso que había hasta el momento (del orden de 8 o 10 veces menos). Inicialmente estos equipos estaban por encima de los diseñados por Negroponte, sin embargo la evolución de los OLPC ha hecho que finalmente no se diferencien tanto de las versiones comerciales, como el Airis Kira que hoy probamos, ni en posibilidades, ni en precio, pues hay que tener en cuenta que cuando se habla de tecnología la paridad euro-dólar es un hecho consumado.
Así pues tenemos ordenadores que si los comparamos con equipos de cualquier otra gama, quedarán claramente en desventaja. Su pantalla es más pequeña, su teclado también, apenas tienen memoria ni disco duro. Entonces ¿cuál es su ventaja? Sin duda son dos las características que los hacen atractivos, el tamaño y el precio. Y hablo de tamaño, no de peso, porque ordenadores en el entorno de un kilo hay bastantes, aunque sus precios no son en absoluto comparables y son algo más voluminosos.
El usuario de este portátil será, casi con total seguridad, el propietario de otro ordenador, más pesado, que busca una herramienta fácil de transportar que le ofrezca lo básico parea poder hacer algunas cosas durante los desplazamientos. Entre las pruebas realizadas, hemos utilizado el Kira para la redacción de este artículo y realmente se llega hacer incómodo trabajar de manera habitual con su pequeño teclado y su exigua pantalla. En cambio es un auténtico lujo llevártelo debajo del brazo a cualquier lugar casi sin enterarte de que llevas el ordenador.
Los fabricantes también señalan como posibles usuarios los segmentos de población menos habituados a la tecnología, como personas mayores o para dotar de su primer ordenador a un niño. Sin embargo después de probarlo, es precisamente en estos segmentos donde más difícil me resulta imaginar su uso. Si a alguien habituado a los ordenadores y a los portátiles le cuesta manejar su teclado y su touchpad, por lo pequeños que son, una persona que se enfrente por primera vez a un touchpad probablemente se desesperará, y alguien con la vista ya cansada o con dificultades motrices difícilmente podrá escribir.
Posicionado como ordenador auxiliar para tareas básicas, no tendría mucho sentido que lanzásemos un test de rendimiento como el WorldBench 5 (la versión 6 sólo es para Windows Vista) que ejecuta aplicaciones como Adobe Photoshop o 3ds MAX. Es muy posible que la mayor parte de las pruebas no llegasen a arrancar, pero aunque lo hicieran no sería justo, pues no está diseñado para ello. En su lugar hemos optado por una prueba más subjetiva, pero también más cercana a la realidad, como es el uso cotidiano y las impresiones que transmite. Las pruebas puras de rendimiento las dejamos para el momento en que tengamos que comparar varias máquinas de la misma gama.
Un vistazo por fuera
Lo primero que me llamó la atención desde el día de la presentación fue lo mal aprovechado que está el espacio de la pantalla. El TFT tiene 7 pulgadas de diagonal con aspecto panorámico, pero con unos amplios bordes que permitirían integrar hasta una de 10”. Desconocemos los motivos reales, aunque es de suponer que se deba a un problema de costes, pues el TFT es uno de los componentes más caros y el precio pronto se dispararía hasta los niveles de los portátiles convencionales más económicos. Por otra parte esto deja la puerta abierta a futuras versiones mejoradas, al igual que está haciendo Asus con su Eee PC que, si bien ha sido el primero de esta nueva gama a nivel internacional, en España se ha dejado adelantar por Airis.
En segundo lugar nos fijamos en la protuberancia posterior que se corresponde con la batería, del mismo tamaño sea cual sea la batería montada. Aunque es muy sencilla de cambiar por el usuario, habríamos preferido un diseño más estilizado y discreto. Un problema a destacar es que el equipo se apaga bruscamente al acabarse la batería, a pesar de que la configuración de Windows estaba establecida para dar un preaviso con tiempo suficiente para guardar los documentos.
Cuando nos fijamos en los laterales, vemos cómo su pequeño tamaño no le impide estar bien comunicado. Un módem/fax de 56 kbps, red Ethernet 10/100, dos puertos USB 2.0 (el doble que el Macbook Air), entrada y salida de audio y una salida de vídeo VGA. Además del conector de alimentación y un lector de tarjetas compatible con los formatos SD, MMC y Memory