Monitores planosMitsubishi LXA580W, Sony SDM N50
Javier R. Menéndez. Fecha: 01/09/2000
Los monitores LCD están lejos del bolsillo de muchos usuarios, pero también son la mejor solución para aquellos que dispongan de poco espacio encima de sus mesas, además de ofrecer una serie de ventajas (en cuanto a calidad de imagen) con respecto a los tradicionales monitores CRT (Tubo de Rayos Catódicos); por ejemplo, un mayor contraste, visualización de la pantalla desde ángulos impensables en otras tecnologías, sobre todo en el eje horizontal (hasta 140 grados), ausencia de algunos defectos típicos de los monitores tradicionales como el moiré en pantalla o el parpadeo y, cuestión también importante, realizando un menor consumo de energía y, por tanto, generando menos calor.
En este artículo encontrará información sobre algunos de los modelos que componen la oferta actual compatible con los equipos Macintosh de la mano de los fabricantes Philips, Sony, Eizo y Mitshubishi, tanto de 15 como de 18 pulgadas, todos ellos analógicos a excepción del Philips 150P que también admite señal DVI. ¿Qué equipos pueden utilizar estos monitores? La respuesta está determinada por el tipo de conexión que proporcionen. Los monitores que ofrecen conexión analógica (VGA estándar) pueden conectarse a cualquier Mac. En función del conector de vídeo del Macintosh puede que sea necesario utilizar un adaptador, si bien los modelos equipados con una tarjeta gráfica con salida VGA estándar podrán realizar la conexión directamente. Además de los monitores comentados en este artículo, cada vez podrá encontrar en el mercado una mayor cantidad de modelos con conexión digital. En el cuadro “CRT frente a LCD” encontrará información sobre la tecnología utilizada por los monitores convencionales y la empleada en el caso de los monitores LCD, así como las ventajas e inconvenientes en cada caso. Seguramente se preguntará si un monitor LCD le aportará alguna ventaja significativa que no encuentre en el monitor que esté utilizando actualmente. La ventaja más evidente está relacionada con la cantidad de tiempo que pase frente a la pantalla de su Mac. Si trabaja de forma prolongada, su vista agradecerá que utilice una pantalla LCD; si acostumbra a realizar presentaciones multimedia o quiere reproducir vídeo y que éste se vea con calidad, los monitores LCD de 18 pulgadas o más le garantizarán un contraste excepcional con colores saturados y una nitidez de imagen superior a la media de los monitores CRT. En las presentaciones ante una nutrida audiencia, también tendrá asegurado que cualquier persona del público pueda ver la imagen mostrada en el monitor LCD. Ajustes. La mayoría de los monitores planos ofrecen la opción de realizar un ajuste automático de todos los parámetros que inciden en la calidad de imagen (geometría, brillo y fase). Aunque suelen hacer un buen trabajo, también es importante que ofrezcan la mayor variedad posible de opciones. Por ejemplo, la mayoría permiten ajustar la temperatura de color a unos valores predeterminados o bien a los definidos por el propio usuario, pero no todos los modelos tienen la capacidad de realizar este ajuste para cada una de las entradas (en aquellos casos en los que es posible conectar más de una señal de vídeo). La retroiluminación se consigue mediante un tubo fluorescente especialmente diseñado y que, con el paso de los años, deberá cambiarse como consecuencia del desgaste. El brillo que obtendrá y la relación de contraste, está determinado por este elemento; y es aconsejable que siempre se ajuste a su nivel máximo para obtener una calidad de imagen óptima. Por último, no todos los modelos evaluados proporcionan software específico para Macintosh y Sony, Mitsubishi y Eizo lo hacen en un disquete, que en la actualidad puede suponer un problema si su Mac no la incorpora o no dispone de una disquetera USB. En este caso, antes de renunciar a la utilidad, de gran ayuda para realizar un ajuste fino, puede descargarla desde los sitios web de cada fabricante. Conexiones. Tanto si la conexión entre el monitor y la tarjeta gráfica del Mac es analógica o digital, es importante asegurarse que junto con el monitor se proporcione el correspondiente cable, con el adaptador para Mac en aquellos casos en los que sea necesario. Además de la conexión de vídeo, algunos modelos ofrecen conectores adicionales. El modelo SDM N50 de Sony, el Philips Brilliance 150P y Brilliance 181AS disponen de entrada de sonido; aunque en el de Sony no se suministra el cable para establecer la conexión entre la salida de sonido del Mac y dicha entrada. Otros modelos ofrecen de serie o como opción un hub USB (por ejemplo los de Philips). Esta es una característica muy interesante que permite realizar la conexión de los dispositivos directamente a las tomas proporcionadas por el monitor. De este modo se logra una mayor libertad a la hora de colocar tanto el monitor como los dispositivos con los que trabaje con mayor frecuencia con respecto a la CPU.
Sony SDM N50 Con una superficie útil de 15 pulgadas y una resolución máxima de 1.024 x 768 píxeles (a una frecuencia de 60 Hz), este monitor de Sony incorpora un par de altavoces en la peana (con una potencia de 2W) y un pequeño realzador de graves. Además de la base, el sistema empleado como soporte de la pantalla TFT consiste en un brazo flexible que permite ajustar su altura e inclinarlo hasta un máximo de 90 grados. Para girarlo en el eje horizontal hay que mover directamente la peana del monitor, con un ángulo máximo de visualización de 140 grados (120 en sentido vertical). A diferencia de otros modelos, el SDM N50 ofrece las conexiones de vídeo, y en este caso también de audio y alimentación en un módulo independiente, denominado “Dispositivo de medios”, por lo que la superficie necesaria para situar el monitor es realmente mínima. Además, el módulo encargado de ofrecer las dos conexiones de entrada de vídeo y sonido (minijack estéreo) se proporciona junto con un soporte para poder tenerlo en formato vertical. La conexión entre el módulo de entradas y el monitor se realiza mediante un único cable, encargado de transportar tanto la señal de vídeo como de sonido, teniendo la longitud suficiente como para situar el monitor a más de dos metros de la CPU (sin tener en cuenta que el módulo de conexiones también permite separarlo otro tanto en su conexión a la tarjeta gráfica). No obstante, aunque puede situar físicamente el monitor a más de cinco metros con respecto al Mac no resulta muy práctico. Adicionalmente, aunque el módulo hace que la pantalla tenga un menor peso (2,7 kg., aproximadamente) también contribuye a tener más cables (de una longitud considerable) por encima de la mesa. En definitiva, el módulo muestra su verdadera utilidad en el caso de que vaya a utilizar la pantalla para reproducir la señal de vídeo de dos Mac que estén bastante separados entre sí. Al igual que el L181A, también de Sony, el marco de la pantalla LCD del SDM N50 incorpora un sensor de luz para ajustar automáticamente el brillo en función de la iluminación disponible en el entorno de trabajo. Además de este sensor también incluye otro de presencia de usuario. Su utilidad debería ser la de entrar en modo de reposo al detectar que el usuario no está delante del monitor, pero en las pruebas realizadas no se advirtió ninguna