Afirman los expertos, que cuando una compañía toma la decisión de iniciar un proceso de downsizing, dicha decisión ha de ser perfectamente estudiada y calibrada antes de ponerla en marcha. He aquí algunos ejemplos de las dificultades con las que se encuentran algunas empresas en pleno proceso de implantación.
¿Es posible que a la larga, una adecuación y una reducción de los mecanismos del proceso de informatización de una empresa, resulten más caros que el mantenimiento de un mainframe?. Esta es en opinión de analistas de mercado y expertos en informática, la primera pregunta que un director de recursos informáticos de toda compañía debe plantearse. La instalación de un entorno cliente/servidor, no es siempre la panacea universal para todos los problemas y necesidades que se plantean a diario en la marcha de cualquier empresa. Algunos consideran estos nuevos entornos como una auténtica caja de Pandora, aquella que cuando se abría desataba todos los males y bajas pasiones de los humanos.
Es necesario distinguir dos aspectos problemáticos claramente delimitados: los técnicos y los de reorganización de plantilla. En el primer caso las soluciones se presentan a priori algo más sencillas que las referentes al factor humano. Todo consiste en añadir más recursos y nuevas líneas de programación. Claro que todo esto tiene un coste económico, que muchas veces dispara los presupuestos más de lo que inicialmente se había calculado. Más difícil sin embargo se presenta la resolución de problemas que atañen a la reorganización de los departamentos afectados por las nuevas infraestructuras y el entrenamiento del personal. En muchas ocasiones y aunque resulte paradójico son los propios miembros de los departamentos de informática, los que mayores reticencias presentan a la hora de adaptarse a la nueva situación. El director de procesos de una compañía norteamericana, comenta que en un primer momento, todos nosotros nos sentíamos desplazados, no teníamos claro cuáles eran nuestros nuevos cometidos, y veíamos la nueva tecnología como una amenaza para nuestros puestos de trabajo. Esta postura tiene su explicación, los trabajadores de estos departamentos son normalmente ingenieros, entrenados para resolver problemas en entornos en los que todo está bajo control; los entornos cliente/servidor resultan en este sentido mucho más ambiguos. Podría decirse que en estos nuevos procesos el énfasis hay que ponerlo en el propio proceso y no en la función que éste va a desempeñar posteriormente.
Por lo que respecta a los empleados de más bajo nivel, es muy importante en opinión de los expertos tener muy claro que será necesario un tiempo determinado de entrenamiento para que éstos sean capaces de trabajar en las nuevas arquitecturas. Si las empresas no tienen ésto muy claro, corren el riesgo de que los empleados pierdan muchas horas de trabajo, ayudándose los unos a los otros a resolver sus dudas. Además es necesario crear una cierta conciencia de independencia en todos los trabajadores que se integren en estos nuevos entornos, en el sentido de que tendrán una mayor responsabilidad en las decisiones que tomen y habrán de ser capaces de solucionar muchos problemas por sí mismos. ¿Cuantos de sus empleados están dispuestos a correr este riesgo?. Debajo de toda esta argumentación subyace un nuevo modo de concebir el propio trabajo, y es sabido que éste es uno de los aspectos más difícil de cambiar en una compañía.
Si de números hablamos las cosas pueden complicarse todavía más. Si bien es cierto que el hardware para entornos cliente/servidor resulta más barato que un mainframe, no se puede olvidar tampoco que los costes subirán espectacularmente por la infraestructura adicional que estos equipos requieren. La puesta en marcha de una programación que cubra las nuevas necesidades de la empresa, tampoco puede ser infravalorada. En muchas ocasiones los programadores no son capaces de aunar la programación en Cobol para PC's tradicional con las nuevas demandas SQL que estos sistemas requieren. En esta situación se puede elegir entre encargar este tipo de trabajos a una empresa de outsourcing, o admitir que una buena parte de las horas de trabajo de los programadores estarán dedicadas a probar y a aprender. En cualquiera de los dos casos, la solución no resultará barata.
¿Cuáles son entonces las ventajas del downsizing?. Mejores aplicaciones dicen los expertos, pero antes de embarcarse en un proyecto de estas características, piénsese si realmente su compañía está necesitando actualmente un cambio tan drástico, si lo que los entornos mainframes le ofrecen no le es suficiente. Resultaría un poco absurdo pensar en llevar a cabo downsizing en una empresa cuyos sistemas informáticos y aplicaciones no han sido ni siquiera retocados en diez años, un período en el que las innovaciones tecnológicas se han disparado. Downsizing no es la única solución para mejorar la informatización de su empresa.