El pasado 1 de septiembre y de una forma un tanto ‘peculiar’ Google revelaba su secreto mejor guardado durante estos años: un nuevo navegador de código abierto que, bajo el nombre de Chrome, le da la llave de entrada al mercado de las aplicaciones web.
El pasado 1 de septiembre Google ponía fin a los rumores que han circulado durante años sobre si estaba listo para entrar en la guerra de los navegadores con una oferta propia cercana al código de Mozilla. Hasta entonces, la falta de noticias por parte de la compañía, junto con una relación cada vez más estrecha con la empresa del navegador Firefox, hicieron que muchos pensaran que Google había abandonado tal empresa. Pero el lanzamiento de Chrome evidencia que no es así e, incluso, la empresa va más allá, al plantear un nuevo marco de juego para Internet, con el navegador como sistema operativo. Según Laurent Lachal, analista de Ovum, “Chrome plantea un desafío no sólo al navegador de Microsoft sino también a su sistema operativo Windows, al ofrecer mejor soporte a las aplicaciones web enriquecidas y ser menos dependiente del sistema operativo subyacente”.
En este sentido, Chrome parece ser el último capítulo de la guerra abierta entre Google y Microsoft quien este verano intentaba por todos los medios frenar la hegemonía del afamado buscador con la fallida compra de Yahoo!, y, hace apenas unas semanas, buscaba una compensación a estos deseos con una férrea protección de los datos de la red de los usuarios de su navegador IE8, con el fin de debilitar el negocio de anuncios personalizados de la compañía. Mientras, Google guardaba silencio y articulaba su movimiento más certero, con el que ha puesto, en opinión de muchos, ‘en jaque al rey’. “Chrome es un movimiento defensivo de Google, con el que pretende asegurarse el dominio de una plataforma que, hasta el momento, estaba en manos de terceros como Microsoft, Mozilla, Apple u Opera, y ampliar su negocio a un contexto más amplio, no restringido a la Red”, explica Enrique Dans, profesor del Instituto de Empresa. Google sabe que para ganar la partida a Microsoft debe convertirse en el sistema operativo para Internet, a través de una plataforma que soporte la próxima generación de aplicaciones web.
El sistema operativo como gestor de recursos
El navegador Chrome incluye un nuevo motor JavaScript, V8, que permite que las aplicaciones web funcionen mejor y más rápidamente que con otros navegadores; y Google Gears, que ofrece acceso offline y almacenamiento local para las aplicaciones web. De esta manera, expone Hugo Barra, ingeniero y director de productos de Google en España, “Google intenta ofrecer una tecnología sofisticada pero a la vez muy intuitiva y fácil de utilizar para el usuario. El lanzamiento de Google Chrome supone para nosotros ofrecer más opciones para los usuarios y que así puedan acceder de una manera más rápida, sencilla y eficaz a aquellos contenidos que necesiten y busquen en la Red”. Con esto avales, está claro que Chrome es un órdago de Google a compañías como Microsoft o Apple, que esperan que sus navegadores sean los más utilizados y una puerta de acceso a más productos de su portafolio. “Chrome es un navegador capaz de hacerse cargo de la gran mayoría de las tareas que un usuario hace con su PC: navegación en Internet, correo, aplicaciones de proceso de textos... Cuando llegas a ese punto, el sistema operativo –donde radica el dominio de Microsoft con Windows– deja de tener importancia: lo único que le pides es que gestione de la manera más eficiente y segura posible los recursos tanto de la máquina como los que tengas en ‘la nube”, afirma Dans. Lo que le relegaría a Windows, tal y como apunta José María López, director de análisis de Penteo en Madrid, “a un papel secundario y prescindible como mero gestor de los servicios de la propia máquina”.
Chrome versus IE8
El anuncio de Chrome ha hecho que Microsoft cierre puertas en torno a la última versión de su navegador IE. La compañía confía en que, como en anteriores ocasiones, “ los usuarios elegirán IE 8 por la forma en que nuestro navegador pone a su disposición los servicios que requieren de forma accesible y fácil, respeta más que cualquier otro navegador sus elecciones sobre lo que quieren buscar, ofreciéndoles total control de su información personal on-line”, puntualiza Verónica Olocco, directora de la división Windows Client de Microsoft Ibérica, que hace hincapié en la que ha sido, según Matt Rosoff, analista de Directions, “la principal preocupación de Microsoft desde los años noventa” y el trasfondo de esta batalla: que el IE8 “suponga un gran paso adelante en la forma en que los usuarios utilizan la Web”.
“La contienda –declara López– está en el propio modelo de trabajo definido por el sistema usuario-aplicaciones web-explorador-buscador-sistema operativo-Internet”; y que podría hacer de Microsoft el nuevo ‘príncipe destronado’. Aunque, según López, “existen aún bastantes dependencias en cuanto a interoperabilidad y aplicaciones propietarias vinculadas a Office y Explorer como para creer que será algo inmediato”.